Las finanzas éticas europeas reclaman una regulación bancaria que preserve la diversidad de modelos financieros
Entidades de finanzas éticas europeas han remitido una carta abierta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen
De valorsocialEntidades de finanzas éticas de distintos países europeos han remitido una carta abierta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, y a los comisarios Maria Luís Albuquerque y Valdis Dombrovskis, coincidiendo con la evaluación que Bruselas está realizando sobre la competitividad del sector bancario europeo y la situación general del mercado bancario único de la Unión Europea. Entre los firmantes figuran Banca Popolare Etica, Triodos Bank, GLS Bank, La Nef, Hefboom, Ekobanken, APS Bank o Cooperative Bank of Karditsa, junto a organizaciones como Finance Watch, el grupo de incidencia de FEBEA o ASUFIN, además de diversas personas expertas del ámbito académico y financiero.
En la carta, las organizaciones defienden que cualquier proceso de simplificación de la regulación bancaria debe preservar la resiliencia del sistema financiero europeo y mantener la fortaleza de su base de capital. Asimismo, reclaman que la futura regulación tenga en cuenta la diversidad de modelos bancarios existentes en Europa y establezca un marco proporcionado para las entidades pequeñas y no complejas.
Una contribución al debate sobre el futuro de la banca europea
La iniciativa responde al proceso de evaluación que la Comisión Europea está llevando a cabo sobre la competitividad del sector bancario y las posibles medidas para simplificar el marco regulatorio. Las entidades firmantes comparten el objetivo de impulsar una economía europea próspera y competitiva, pero sostienen que ello requiere un sector financiero estable, resiliente y diverso, capaz de resistir crisis futuras y de seguir financiando la economía productiva a largo plazo.
Según recoge la carta, la resiliencia financiera se sustenta en tres elementos fundamentales: una buena gobernanza, una adecuada gestión de riesgos y una sólida base de capital. Por ello, las organizaciones consideran que la simplificación normativa debe centrarse en mejorar la eficiencia del marco regulatorio, eliminar duplicidades y reducir discrepancias nacionales, sin debilitar los mecanismos de resiliencia existentes.

Cuatro prioridades para la Comisión Europea
La carta identifica cuatro ámbitos prioritarios de actuación. En primer lugar, las entidades reclaman reducir la fragmentación de los mercados financieros europeos mediante una mayor armonización normativa. Entre otras medidas, señalan la necesidad de avanzar en la Unión Bancaria, completar el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos (EDIS) y promover una mayor coherencia en ámbitos como la fiscalidad, la legislación societaria, los mercados de valores o los procedimientos de insolvencia.
En segundo lugar, defienden que los bancos mantengan sus actuales niveles de capitalización. Según los firmantes, una base sólida de capital constituye el fundamento para que las entidades puedan seguir ampliando de forma sostenible su capacidad de financiación. La tercera propuesta se centra en simplificar los procesos de información supervisora mediante un sistema de «informar una sola vez» («report once«), que evite duplicidades y permita sustituir parte de los actuales procedimientos de reporte por mecanismos más eficientes de intercambio de datos.
Por último, las organizaciones reclaman apoyar la diversidad de modelos bancarios mediante un régimen regulatorio más proporcionado para las entidades pequeñas y no complejas. La carta señala que esta medida contribuiría a reforzar la financiación local, especialmente para pequeñas y medianas empresas y sectores insuficientemente atendidos.
La diversidad bancaria
Los firmantes recuerdan en su documento que la existencia de distintos modelos de banca permite responder a la diversidad de necesidades de financiación presentes en las economías europeas. Las organizaciones afirman, además, que no existen evidencias de que la regulación prudencial sea la causa de una menor rentabilidad de la banca europea respecto a sus homólogas estadounidenses. Por el contrario, apuntan a factores como la fragmentación de los mercados financieros europeos y las diferencias en la estructura de ambos sistemas financieros.
La carta concluye con un llamamiento a la Comisión Europea para que cualquier revisión del marco regulatorio preserve la resiliencia y la fortaleza del sector bancario europeo, favoreciendo al mismo tiempo una economía competitiva capaz de canalizar inversiones hacia los territorios, las personas y el entorno del que dependen.