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El confinamiento no impide la intervención crítica en las Juntas de Accionistas

Primavera es la época en que se celebran las Juntas de Accionistas de la mayoría de empresas. También es, pues, un punto clave ...

De valorsocial

Primavera es la época en que se celebran las Juntas de Accionistas de la mayoría de empresas. También es, pues, un punto clave en las campañas de accionariado crítico o engagement.

El accionariado crítico

Normalmente las Juntas son anuales, y en ellas se presencian las personas que tienen acciones de cada compañía a escuchar por parte de los directivos la rendición de cuentas y las líneas de trabajo seguidas y por las que apuestan. También se pueden formular preguntas, y es en ese momento que algunas entidades y organizaciones sociales, que previamente han comprado un pequeño número de acciones, aprovechan para intervenir.

Las empresas que son objeto de estas intervenciones de accionariado activo son grandes compañías que desde un punto de vista social y ambiental llevan a cabo prácticas poco éticas y perjudiciales para las condiciones de vida humanas y del planeta. 

Por ejemplo, Indra y su alto porcentaje de actividad dedicada a la fabricación de armas de varios tipos, o los bancos como BBVA, Bankia, Santander y Banc Sabadell, que financian en gran medida la indústria de la guerra. También Orange, Inditex y H&M han sido cuestionadas en sus Juntas por las condiciones laborales inhumanas a las que en reiteradas ocasiones somete a sus trabajadoras, y empresas energéticas como Endesa o Repsol entre otras, por su responsabilidad en (e irresponsabilidad ante) la pobreza energética y la emergencia climática.

Intervenciones a distancia

Este año, las medidas sanitarias a causa de la pandemia del COVID-19 no han permitido que las juntas se celebren presencialmente, sino de manera telemática. Esto, en parte ha condicionado la visibilidad y el impacto, sobretodo mediático de las intervenciones de engagement realizadas. Aún así, las redes sociales, la instaurada costumbre a las videollamadas, y el consumo de talleres, charlas y formaciones en línea ha permitido que sí que haya habido alternativas para realizar estas intervenciones en forma de preguntas a las personas directivas de las compañías donde se han realizado acciones.

En el estado español, en la mayoría de intervenciones, las empresas han abierto la posibilidad de formular la pregunta en una plataforma web, aunque no en todos los casos ha sido fácil de usar y no ha propiciado la participación democrática de las personas accionistas, como manifiestan en este comunicado la Alianza contra la Pobreza Energética y la Fundación Finanzas Éticas, ya que no hay la garantía que se lean las preguntas, y si se hace no lo hacen las organizaciones que la formulan, y tampoco que se de una respuesta en el mismo momento.

Otra de las redes más activas de accionariado crítico en España es la campaña Banca Armada, que este año ha participado en las juntas de accionistas del Banco Santander, Sabadell y Bankia para denunciar la implicación de  estas entidades financieras en el negocio de la guerra.

Además de mandar por escrito las cuestiones y las demandas, dichas entidades, cuyo objetivo es en realidad el de visibilizar las malas praxis de las compañías y hacer públicas sus reivindicaciones al respecto, han registrado vídeos para compartir las intervenciones que hubieran hecho si la situación no fuera la excepcionalidad del estado de alarma. 

En muchos casos también se ha emitido ese vídeo en directo mientras se llevaba a cabo la Junta de Accionistas, y se ha complementado con campañas y acciones simultáneas en redes. Es así, como en parte se ha suplido la presencia en los medios que en años anteriores han tenido estas intervenciones de activismo accionarial.

Las diversas entidades y organizaciones, así como las redes que llevan a cabo el accionariado crítico, así como las redes que agrupan y organizan el engagement han logrado encontrar la manera de seguir haciéndolo a pesar del cambio en la metodología impuestos por la Covid-19.

Engagement en Europa

Así, quizás la red más activa a nivel europeo, Shareholders for Change que a participado en muchas de las iniciativas de sus miembros, no en Juntas Generales de accionistas sino también enviado misivas a empresas como Total requiriendo por un cambio en la política contra la emergencia climática y a una docena de compañías (como Gamesa, BMW, Iberdrola o Renault) implicadas en la extracción de metales raros sin someterse a controles sociales y ambientales.

La novedad este año para esta red que reúne inversores responsables muy activos a nivel socioambiental ha sido la incorporación de actuaciones de accionariado crítico también en relación a gobiernos que venden títulos de deuda a nivel internacional. Así, Shareholders for Change, de la mano de Bank für Kirche und Caritas ha requerido al gobierno de Namíbia la firma de la convención contra el uso de armas biológicas.

Otra de las iniciativas interesantes de esta red es compartida a nivel global con la ICCCR con quien han suscrito una demanda en general a todas las grandes compañias del mundo en su actitud frente a la pandemia, urgiéndolas a: facilitar moratorias, priozar salud y seguridad, mantener el empleo, mantener las relaciones con clientes y proveedores y a ser prudentes financieramente suspendiendo actividades especulativas y limitando las compensaciones a directivos y gerentes.

Así, en época de crisis sanitaria, las estrategias para el accionariado crítico, en lugar de relajarse se intensifican diversificando estrategias y siempre buscando hacerlo en red. El impacto mediático en años anteriores realizando intervenciones presencialmente en las juntas generles ha sido fuerte; veremos qué impacto que pueden haber tenido en las empresas interpeladas estas nuevas estrategias.

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