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Entrevista

«No se puede cambiar el mundo con las finanzas actuales. Habrá que cambiar primero las finanzas o dejar que el mundo nos cambie a la fuerza»»

El 23 de mayo se celebra en Barcelona la Conferencia anual de la Federación Europea de Bancos Eticos y Financiadores Alternativos (FEBEA), de manera presencial, ...

De valorsocial

El 23 de mayo se celebra en Barcelona la Conferencia anual de la Federación Europea de Bancos Eticos y Financiadores Alternativos (FEBEA), de manera presencial, después de dos años de imposibilidad de actos presenciales. Es un evento importante para la Federación dado que supone un lugar de encuentro e intercambio entre las entidades miembro, pero también, una oportunidad de dar a conocer el trabajo de las finanzas éticas a diferentes públicos.

Daniel Sorrosal, secretario general de FEBEA, nos habla de los retos de la red en un momento en el que «además de una agenda inclusiva, quizás la gran prioridad y el gran desafío que tiene la sociedad europea y mundial es lidiar con un cambio climático que se acelera más y más y sobre el que no estamos haciendo lo suficiente»

Daniel Sorrosal, secretario general de FEBEA

FEBEA, como Federación, acoge a 33 entidades miembro de 17 países europeos que tienen experiencias diferentes en el campo de las finanzas éticas.  ¿Qué es lo que agrupa a todos sus miembros?

Lo que agrupa a los miembros en Febea son quizás sus valores. Empezó siendo un lugar de intercambio entre entidades que hacían cosas similares en diferentes países y se empezaron a acercar a FEBEA para aprender, intercambiar, nutrirse de otros, porque en su país no tenían experiencias similares. Esto sigue siendo un poco así, pero también se ha ido evolucionando en estos 20 años de historia de la entidad. Hubo una segunda fase  en la que se pusieron en común instrumentos, intentando mutualizar las fuerzas de los diferentes miembros. Por ejemplo, se probaron temas de garantía recíproca y diferentes cruces de experiencias. Esta segunda fase no ha acabado pero hemos seguido avanzando. El equipo se ha ido renovando y le hemos ido dando un contenido de acercamiento a los poderes públicos europeos.

En este sentido, hemos ido creando puentes en la Unión Europea. La UE no nos conocía, y, a veces, nos pudiera haber visto como un sector radical o alternativo. Pero hemos ido creando nuestro espacio y, a día de hoy, cuando la UE habla de políticas sociales o de sostenibilidad cita ella misma a los bancos éticos como uno de los actores con los que está llamada a trabajar o ya trabaja. Esa ha sido quizás la evolución hasta ahora. Lo ligamos a nuestro trabajo de “policy”. Tendemos a defender la parte que la UE a menudo olvida.  Por ejemplo, cuando se habla de sostenibilidad nosotros decimos que hay diferentes tipos de sostenibilidad, y que no son lo mismo, que hace falta coherencia, paciencia, para desarrollar herramientas que sean sólidas hoy y también mañana. Esto es lo que nos diferencia un poco de la corriente actual de inversión de impacto, que está muy de moda, y esperemos que se vea que nuestro enfoque es más paciente y algo menos visible, pero que a la larga quizás da más fruto.

Puede que haya gente que equipare las finanzas éticas con las finanzas sostenibles. ¿Las finanzas éticas son finanzas sostenibles? ¿En qué se diferencian?

Como sector, hemos pasado una fase en la que hemos hablado más de lo social y ahora toca alinearnos con las políticas europeas y poner en valor lo que hacemos en temas de sostenibilidad, campo en el que trabajamos desde hace tiempo pero quizás no hayamos visibilizado tanto.

En el sector de las finanzas éticas tendemos a poner en valor más lo colectivo que lo individual, y tendemos a subrayar lo que tiene un impacto social o ambiental primero, y después de negocio. Ahí es donde nos sentimos más cómodos. Por eso, como sector llegamos más cuando los esfuerzos se hacen colectivos, cuando son comunidades de ciudadanos que de alguna manera se empoderan para hacer de las renovables un vector de desarrollo en la zona, de desarrollo local… . Pero realmente hay un continuo y no te puedo decir que realmente no haya una entidad de finanzas éticas que no haya financiado placas solares, que seguro que la hay, y coincida con otros bancos. Pero quizás la manera en que lo ha hecho ha sido a través de comunidades energéticas, cooperativas, es decir, a través de una movilización ciudadana que es lo que nos distingue.

Además de una agenda inclusiva, la gran prioridad y desafío que tiene la sociedad europea y mundial es lidiar con un cambio climático que se acelera más y más y sobre el que no estamos haciendo lo suficiente. La taxonomía verde de la UE habla del concepto del “do not harm”, es decir, de manera simple, los sectores que no dañan son los buenos. Creo sinceramente que esto es poco ambicioso. Por eso tenemos que avanzar un poco. Nuestra actividad no debe ser solamente no hacer daño al medioambiente si no  regenerar el medioambiente, mejorarlo, ser proactivo. No sólo dejar de empeorarlo si no mejorarlo.

Conferencia anual de FEBEA en Barcelona

La Conferencia anual que se celebra el próximo 23 de mayo en Barcelona quiere resaltar el vínculo de las finanzas éticas con la economía social. ¿En qué medida se relacionan ambos sectores? ¿Cómo apoyan las finanzas éticas a la economía social?

En esta conferencia hay tres niveles. El nivel básico es reafirmar la idea de que la economía social es un sector con el que las finanzas éticas se sienten  cómodas, es lo que tradicionalmente han financiado y de alguna manera somos los especialistas, aunque haya otros. Después, lo que intentamos subrayar también, en alguno de los paneles, es la idea de ir algo más allá en las fórmulas de colaboración y financiación. Enfoques más innovadores. Hay que buscar maneras de abrir la paleta de los servicios. Con el título de la conferencia, “Credit & Beyond”, queremos hablar sobre cómo atraer mediante nuevos servicios a una parte de esos nuevos emprendedores, quizás vinculados a temas de economía circular u otros, que a lo mejor no nos conocen pero que muchas veces coinciden en valores con nosotros. Hacernos más inclusivos. Y luego, la tercera pata, es ligar esto gradualmente hacia el cambio climático.

¿Qué es lo que pueden ofrecer las finanzas éticas más allá del crédito?

Como hemos hablado, esto se puede entender de dos maneras. Una, como abrirse a otros sectores, y la otra, abrir la paleta de servicios. En abrirse a otros sectores, tendremos en la Conferencia un panel en el que se habla de temas como vivienda social, que es una prioridad desde una perspectiva de desarrollo pero también de inclusión. Se hablará también de aportar capital, aparte de crédito, a través de mecanismos más o menos comunes como la herramienta MicroEurope, también crear alianzas con otros actores que ofrecen cosas diferentes a las nuestras… Un banco tiene un mandato bien definido por el regulador y no puede salir de ahí, pero puede colaborar con una empresa de crowfunding o con un inversor de impacto, como una fundación, para hacer crecer un proyecto. La idea es concebir el apoyo a un proyecto particular no como una transacción individual puntual si no como un recorrido, que podamos tomar un proyecto hoy y llevarlo mañana más lejos de lo que estaba, con probablemente más de una intervención y no sólo necesariamente la de un financiador ético. Que veamos esto como una opción de desarrollar proyectos, más que hacer transacciones. Creo que tenemos que cambiar el chip en este sentido. De ahí el lema de la Conferencia “Credit & Beyond”.

No queremos más transacciones, queremos más partners, partenariados que tenemos que reforzar mucho más. Seguramente ya se dan,  pero no lo visibilizamos. Esa idea de desarrollo conjunto y compartido es lo que hay que poner en valor frente a otras entidades que se dedican a hacer una transacción individual. Es decir, doy un crédito hoy, lo cobro y mañana me olvido. Eso no es lo que nos interesa a nosotros.

 

Asamblea FEBEA en Atenas (Grecia), en 2019

Hemos hablado al inicio de esa trayectoria de FEBEA, de 20 años, aniversario que también se celebra en la Conferencia de Barcelona dado que no se ha podido celebrar el pasado año. Se va a aprobar un nuevo plan estratégico. ¿Qué retos contempla el nuevo plan estratégico de FEBEA para los próximos años?

Por primera vez  hemos construido el plan de acción de manera participativa, hemos preguntado y realizado una serie de reflexiones conjuntas con  diferentes miembros, no siempre los directores, y hemos ido extrayendo cuáles son sus necesidades, sus ambiciones, sus objetivos, qué es lo que FEBEA debería ser para ellos. Y hemos llegado a una serie de deseos que luego se han priorizado en cuatro ámbitos de trabajo.

El primer campo de trabajo es un posicionamiento claro de las finanzas éticas como un actor clave en la sostenibilidad (se considera que en la parte social ya estamos posicionados), y el segundo campo a trabajar está vinculado a maximizar las oportunidades que puedan emerger a nivel europeo para que los miembros de nuestra red se puedan desarrollar. Esto, de alguna manera ya los hacíamos, solo que no estaba escrito y ahora ya está escrito. ¿Qué es nuevo? Por un lado, hacer un esfuerzo mayor en comunicación, crear una especie de mensaje mas coherente y al que los miembros se puedan adscribir más fácilmente, En vez de repetir lo que hacen ellos, intentar coordinar el mensaje para que sea más reconocible el mensaje de las finanzas éticas a nivel europeo y que, a la vez, pueda ser utilizado a nivel nacional. La cuarta prioridad  es la idea de crear alianzas con otros, creación de alianzas estratégicas con asociaciones, redes, etc. que puedan aportar algo que nosotros no tenemos. Empezamos con fundaciones pero lo abriremos a otros actores.

Cambiar las finanzas para cambiar el mundo

En esta evolución, y en este camino, hay gente que puede plantearse si es posible imaginar un cambio profundo en las finanzas, como el que plantean las finanzas éticas, manteniendo el sistema de funcionamiento económico mundial actual

No, no es posible. Hoy idea los incentivos son los equivocados. Se publicó recientemente en España un estudio que dice que los directivos de las grandes empresas cobran 75 veces más que los trabajadores y, a su vez, estas personas influyen en las políticas de austeridad para que las personas trabajadoras no pidan subidas de sueldo cuando sube la inflación…En finanzas es todavía peor. El nivel de disparidad entre los ingresos de los directivos y los objetivos de sus empresas es todavía más nocivo para la sociedad, es cortoplacista, está basado en el bonus, basado en el valor de la acción, basado en un divorcio del medioambiente y de la sociedad. Por eso no, no se puede cambiar el mundo con las finanzas actuales. Habrá que cambiar primero las finanzas o dejar que el mundo nos cambie a la fuerza.

¿Cómo se puede intentar contaminar al resto del mundo financiero sobre la necesidad de adoptar otro enfoque?

Pienso que hay múltiples niveles de trabajo y nosotros no podemos hacerlos todos. Nuestro trabajo ha sido acercarnos a los policy makers  y hacer labor didáctica. Creo que aún no hemos logrado todavía servirles de conciencia, pero estamos intentándolo. Hace seis o siete años no encontraríamos una sola referencia a las finanzas éticas en documentos europeos, y hoy sí la encuentras. Eso no necesariamente se traduce en mucho más, pero ya es un cierto nivel, si no de reconocimiento sí de conocimiento. Ahora hay que pasar a que nos reconozcan.

Hay que entender también cómo funciona el juego.  La taxonomía al fin y al cabo es una manera de flexibilizar la inversión para atraer dinero del mercado, es lo que se busca siempre. En este sentido, nuestra labor es incidir para que que ese mercado no sea nocivo, no sea incoherente con las políticas de sostenibilidad. Si tú quieres hablar de sostenibilidad e incluyes el gas y la nuclear entre la sostenibilidad por definición estás diluyendo el concepto y de alguna manera yendo en contra de tu propia política. Por eso, nuestra labor es seguir siendo un poco más radicales, porque es la única manera de ser coherentes con nosotros mismos y con aquello a lo que nos dedicamos. Si hablamos del mundo de las finanzas puro y duro, ahí no tenemos ningún tipo de influencia, ni probablemente la queremos tener. Lo que nos salva es mantenernos al margen, no participar en juegos de bolsa, en futuros, en derivados… No hacer eso, de alguna manera, nos salva. Porque en el momento que participáramos en eso, aunque fuera con buenos criterios, probablemente empezaríamos a perder nuestra esencia. Yo puedo decir con confianza que el dinero que nos confía la ciudadanía va todo a la economía real y, dentro de la economía real, una buena parte va a lo social y otra parte va a lo sostenible. Y puedo estar tranquilo y contento de decirlo sin ningún riesgo de greenwashing ni de socialwashing. Dime tú qué actor financiero puede decir lo mismo.

La situación actual de guerra en Ucrania, ¿crees que puede llevar a dar marcha atrás en esos pequeños pasos que se han ido avanzando en temas de finanzas éticas, sostenibilidad o inclusión? ¿o quizás puede ayudar a avanzar con otros valores?

Las dos cosas a la vez. Pienso que a nivel macro, la guerra no va a ayudar a desarrollar ningún tipo de agenda de sostenibilidad, si no que este tema perderá prioridad. Pero por otro lado, esta sensación de crisis permanente – porque ya tuvimos la crisis financiera, la crisis de deuda, la pandemia, ahora la guerra, es como si no saliéramos nunca de una crisis- a nosotros, a los financiadores éticos, de alguna manera, cínica quizás, nos beneficia, porque hace que las personas de clase media puedan replantearse cómo quieren usar su dinero, cómo quieren consumir, cómo quieren actuar en la sociedad. Creo que en momentos de crisis la gente se replantea más cosas. En momentos de bonanza es más fácil consumir y no pensar. Las finanzas éticas hemos salido reforzadas de alguna manera, ya que es más fácil identificarse con un banco que no quiere guerra, que financia actuaciones sociales o culturales, que piensa en un mundo diferente. Pero a nivel macro seguro que los planes de green deal, de recuperación verde inclusiva y digital, tendrán menos espacio. Ahora se habla de armas, de envíos, de embargos, de sanciones… y se entiende, hay una prioridad más urgente  y nos obliga a plantearnos muchas cosas, aspectos referidos a cómo preservamos nuestras democracias, por ejemplo. Pero también también podemos reflexionar sobre cómo hemos permitido que nuestras democracias se relacionen de manera tan íntima con poderes autoritarios y, de alguna manera, la respuesta indirecta sería que si hubiéramos invertido durante 20 años en renovables no dependeríamos de esos poderes ni tendríamos que rendirles pleitesía.

 

 

*Fundada en Bruselas en 2001, la Federación Europea de Bancos y Financieros Éticos y Alternativos (FEBEA) es una de las redes de referencia internacional de las finanzas éticas. Reúne a una treintena de instituciones financieras de 17 países europeos con el objetivo de desarrollar las finanzas éticas y sociales en Europa.

 

 

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