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Sobre el primer Foro Nacional de Finanzas Éticas en Costa Rica

Reflexión de Marvin Rodríguez, secretario técnico del Consejo Presidencial de Economía Social y Solidaria de Costa Rica acerca del Foro Nacional ...

De Marvin Rodríguez, Secretario Técnico del Consejo Presidencial de Economía Social Solidaria

Reflexión de Marvin Rodríguez, secretario técnico del Consejo Presidencial de Economía Social y Solidaria de Costa Rica acerca del Foro Nacional de Costa Rica sobre Finanzas Éticas, tendencias y desafíos de cara a la inclusión financiera que tuvo como objetivo reflexionar en torno a los principios, valores y prácticas de la banca ética y solidaria.

Costa Rica ha venido tomando acciones e impulsando iniciativas como el Sistema Banca para el Desarrollo y la promoción de una norma de supervisión diferenciada. Además ha participado activamente en discusiones nacionales e internacionales con el objetivo de tomar una posición país activa en el diseño de política pública y legislación inclusiva en materia económica-financiera.

En este marco la Cámara Nacional de Economía Social Solidaria (CANAESS) y la Universidad FUNDEPOS, con el Patrocinio del Sistema de Banca para el Desarrollo y el aval de entidades gubernamentales y privadas que apoyan la ESS; han organizado el I Foro Nacional: Finanzas Éticas, tendencias y desafíos de cara a la inclusión financiera que tiene como objetivo reflexionar en torno a los principios, valores y prácticas de la Banca ética y solidaria, para impulsar su adopción por parte de los operadores financieros, e impactar de esta manera en la inclusión financiera de los territorios, sectores productivos y poblaciones con mayores índices de exclusión.

Se ha contado con expositores reconocidos de los sectores públicos y privados del país; además de la participación de dos expertos internacionales ambos de origen español: Carlos de la Higuera, consejero de Cajamar, primera caja rural y cooperativa de crédito española con 1,1 millones de socios y más de 3 millones de clientes, especialista en temas de Banca Ética; y Jordi Ibáñez, director de la Fundación Finanzas Éticas y responsable durante diez años del desarrollo de Fiare Banca Ética en la Zona Mediterránea.

Por Marvin Rodríguez, Comisionado Nacional de Economía Social.

El jueves 7 de noviembre se llevó a cabo dicho foro con una gran afluencia de público que llenó la sala con un aforo de 300 personas. Podríamos resumir así las principales conclusiones:

Banca ética democrática, transparente, transformadora: el modelo europeo y español

La Fundación Finanzas Éticas, ha compartido el proceso de surgimiento y desarrollo del sector de las finanzas éticas y solidarias en el continente europeo, y cómo los valores que adhieren han permitido escalar y replicar su impacto positivo en otros continentes.

Queda claro que uno de los principales valores en los que se cimienta la banca ética es la transparencia. En una época en que los instrumentos financieros se complejizan cada vez más, y en que la riqueza financiera puede crecer sin provocar impacto en la economía real y la generación de empleos formales, la demanda ciudadana por una mayor transparencia sobre cómo funciona el sistema financiero, de dónde provienen los recursos y hacia dónde se dirigen, es totalmente pertinente y legítima.

Además, Jordi Ibáñez ha posicionado una idea muy fuerte: la banca ética solo puede operar en el marco de la economía social y solidaria. La apuesta por el bien común y el bienestar de la mayoría, la austeridad, el compromiso con la justicia social, la democracia interna y la transformación de la sociedad, son valores que encontramos en ambos sectores, y que no están en negociación.

Las finanzas no deberían estar restringidas a las personas expertas y los banqueros. La involucración de la ciudadanía, la articulación con los movimientos sociales y las organizaciones de base, con los ecologismos, los feminismos, los movimientos pro derechos humanos, etc., es fundamental para avanzar en la construcción de un sistema financiero más humano, que pueda dar curso a las necesidades e intereses de estas poblaciones, y primordialmente de los colectivos y sectores productivos más vulnerables y empobrecidos.

Por lo tanto, existe un fuerte compromiso político en la banca ética. El modelo cooperativo y de la economía social y solidaria adhiere una ética radical que se afana en promover el bien común. “Cuando una entidad de economía social solidaria se separa de esos objetivos está desnaturalizando su razón de ser”, en palabras del señor Gustavo Fernández, de Infocoop, institución pública encargada del fomento y desarrollo del cooperativismo en Costa Rica.

El contexto a transformar: sobreendeudamiento y exclusión financiera

La Ministra de Planificación Pilar Garrido ha realizado un repaso del contexto en Costa Rica. La pobreza medida mediante el índice de pobreza multidimensional ha disminuido, pero existen todavía importantes asimetrías entre los hogares.

La pobreza alcanza aproximadamente 300 mil hogares y 1.2 millones de costarricenses no pueden satisfacer sus necesidades básicas. Pero lo más preocupante son los niveles de desigualdad que el país ha alcanzado, convirtiéndose en uno de los más desiguales en América Latina, que a su vez es la región más desigual del planeta.

Las acciones para combatir la exclusión del sector financiero formal, mediante una estrategia de cuentas simplificadas están moviendo la aguja, pero todavía perduran desigualdades por razón de sexo, edad y condición laboral de las personas.

Concretamente, los colectivos o poblaciones con mayores déficits de trabajo decente son quienes también enfrentan mayor exclusión de las finanzas, y en consecuencia son los más fácilmente cooptados por sistemas de financiación informales, prestamistas y agiotistas.

Por su parte, el Viceministro de Economía Carlos Mora ha compartido datos interesantes -y a su vez alarmantes- de malas prácticas de manejo de finanzas personales y familiares, que han llevado a que los hogares destinen, en promedio, un 25% de sus ingresos al consumo. Según el viceministro, existe un sobre-endeudamiento en las familias que, junto con otros factores relacionados con malas prácticas bancarias y la pobreza, son consecuencia de una deficiente educación financiera. 

Muchas de las decisiones económicas están mediadas por el llamado de una sociedad consumista, del disfrute inmediato. Y esto genera un impacto significativo en las finanzas y posibilidad del bienestar de las familias.

Por dónde empezar: las herramientas que ya existen en Costa Rica

El Estado costarricense se ha ocupado, a lo largo de la historia, de promover una serie de políticas públicas e instituciones para incrementar la bancarización y la inclusión financiera en un sentido amplio.

Hay instrumentos tan potentes como un banco obrero, el Banco Popular y de Desarrollo Comunal, sostenido con la capitalización solidaria de todos y todas las trabajadoras de este país, que les brinda protección económica.

Durante casi medio siglo hubo un sistema financiero público actuando en monopolio natural del Estado, complementado por un sector cooperativo de ahorro y crédito que se desplegó con muchísima fuerza en aquellos territorios donde el estado y el mercado no podían satisfacer la necesidad de productos y servicios financieros.

Existen además innumerables fideicomisos y fondos solidarios, créditos blandos, fondos de avales, seguros solidarios… que dada su cantidad y diversidad es difícil mapearlos, y mucho más gestionarlos.

Este amplio rango de posibilidades contrasta con las brechas de inclusión financiera que persisten, la condición de sobre-endeudamiento que aqueja a miles de familias, y la dificultad de regular los operadores financieros informales que representan una puerta sumamente peligrosa para riesgos sistémicos y que puede facilitar el lavado de activos.

¿Cómo seguir?

¿Cómo armonizar esa institucionalidad tan potente, y las necesidades de las personas y sectores productivos? ¿Cómo promover una adherencia de los principios y valores de la banca ética por parte de los operadores financieros y de los entes reguladores? ¿Cómo generar un “contagio” de este modelo que aboga por el bien común y por unas finanzas al servicio de las personas?

Así como en el marco de la Agenda Global 2030 para el Desarrollo Sostenible–acordada en septiembre de 2015 en Nueva York por más de 150 países- se ha exhortado a que todos los actores políticos, empresariales y sociales se comprometan para lograr los 17 sus objetivos, el compromiso con la inclusión financiera es una tarea que debe ser acometida en una acción coordinada del Estado, el sector financiero y la sociedad civil.

Solo de esta manera podremos avanzar en una inclusión financiera sustantiva, real, que cierre definitivamente las brechas en este rubro.

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