Por qué reforzar los fondos propios es clave para la resiliencia de la economía social
Las entidades de la economía social y solidaria desempeñan un papel reconocido en la cohesión social, el arraigo territorial y la sostenibilidad ...
De valorsocialLas entidades de la economía social y solidaria desempeñan un papel reconocido en la cohesión social, el arraigo territorial y la sostenibilidad ambiental. No obstante, más allá del reconocimiento de su impacto, muchas de ellas, sobre todo las de menor tamaño, comparten una dificultad estructural: la debilidad de sus fondos propios. Esta limitación no solo restringe su capacidad de crecimiento, sino que las hace más vulnerables ante contextos de incertidumbre económica y financiera.
A modo de ejemplo, los datos disponibles sobre el sector cooperativo evidencian que muchas cooperativas operan con mayores niveles de endeudamiento y menor capital propio que otras pymes, especialmente las de menor tamaño. Entre las lecturas de este dato podría apuntarse una limitación estructural ligada al modelo cooperativo, pero también, como señala Jordi Ibáñez, director de la Fundación Finanzas Éticas, a la falta de herramientas de capitalización adecuadas: «En la actualidad no se conoce ningún fondo de capitalización en España que haya invertido en ninguna cooperativa. Sí se conocen instrumentos de capital flexible, o que utilicen préstamos participativos, como son los casos de la Fundación Seira en Cataluña o Konfekoop Seed Bizkaia pero ninguno de ellos ha utilizado el instrumento de la capitalización para las cooperativas, al menos de manera sistematizada«.

Miembros de la cooperativa de mensajería Mensakas ©Fundación Finanzas Éticas
¿Por qué son importantes los fondos propios?
En una cooperativa o entidad de economía social, reforzar los fondos propios no es solo una cuestión contable. Supone ganar estabilidad financiera, mejorar la solvencia frente a terceros y reducir la dependencia de financiación externa basada exclusivamente en deuda. En contextos de crisis o de encarecimiento del crédito, esta diferencia resulta determinante. Como indica Juan Carlos Bujalance, de la cooperativa andaluza Ideas Coop, «las aportaciones a los fondos propios son fundamentales para el sostenimiento de las entidades y su estabilidad financiera«. No solo porque «da independencia frente a las entidades financieras tradicionales«, como señala Elena Omezzoli, socia y miembro del Consejo Rector de la cooperativa mallorquina Ecotxe, sino también porque «fortalece el vínculo con las personas socias«. En este sentido, en el ámbito cooperativo, los fondos propios tienen también una dimensión política y cultural.
Fundación Finanzas Éticas puso en marcha, en 2022, La Colmena, una iniciativa pionera en España, concebida como experiencia piloto para reforzar los fondos propios de la economía social y solidaria. esta propuesta se ha desarrollado con recursos propios de la Fundación, pero también ha contado con el apoyo de fondos públicos del Ministerio de Trabajo y Economía Social (MTES) y del Ayuntamiento de Barcelona, una colaboración que ha permitido ampliar su alcance y su impacto. Para Lucía Gómez, coordinadora de La Colmena, el programa responde a una necesidad evidente del sector: las entidades de economía social reconocen la importancia de los fondos propios, pero aún los utilizan poco como palanca para reforzar su estructura financiera.
La singularidad de esta iniciativa reside en su enfoque integral. No se trata únicamente de una aportación económica al capital social, sino de una propuesta que combina financiación, acompañamiento y conexión, con la Fundación actuando como socia colaboradora de las entidades participantes. Esta lógica permite generar espacios de confianza, aprendizaje compartido y corresponsabilidad. En estos primeros cuatro años, La Colmena ha permitido conocer y acompañar a más de un centenar de organizaciones que han participado en distintas fases del programa. De ellas, 25 han recibido aportaciones directas a su capital social, por un importe total de 360.000 euros. Sólo en la última edición, en 2025, diez entidades recibieron en total 164.000 €, con aportaciones al capital social de entre 5.000 y 30.000 euros, en función de la entidad y las necesidades estudiadas.
Pero más allá de las cifras, los resultados preliminares muestran impactos interesantes. Las entidades participadas han experimentado, de media, un aumento significativo de sus fondos propios y de su capital social, así como mejoras en su solvencia y capacidad de planificación económica en el año posterior a la inversión. Estos efectos se producen incluso en entidades que partían de situaciones de fragilidad, lo que confirma que el refuerzo de capital puede ser una palanca de estabilidad y no solo de crecimiento.

Lo que aporta el acompañamiento: más allá del dinero
Uno de los elementos más valorados por las entidades participantes es el proceso de acompañamiento asociado a La Colmena. Entender mejor las lógicas de financiación, interpretar balances, mejorar la gestión de tesorería y construir una visión financiera a medio y largo plazo, son algunas de los resultados tras el programa. “Participar en el programa nos ha ayudado a asentar y consolidar una visión estratégica en un momento de inflexión, cuando la cooperativa estaba creciendo y escalando”, explica Adrián Rodríguez, socio de la cooperativa canaria OFIC. Este acompañamiento contribuye también a empoderar a las propias entidades en la toma de decisiones económicas. Como señala Elena Omezzoli, el proceso nos ha ayuda a «entender el estado real de la cooperativa después de varios años de actividad y decidir hacia dónde ir para seguir creciendo».
El balance de estos primeros cuatro años permite afirmar la viabilidad de instrumentos de capitalización adaptados a la realidad de la economía social, impulsados desde las finanzas éticas y con una lógica no lucrativa. Sin embargo, la experiencia del programa también pone de manifiesto los límites actuales. Como indica Jordi Ibáñez, «la escala sigue siendo reducida y su consolidación requiere marcos normativos adecuados, recursos estables y una mayor implicación de las administraciones públicas«.
Por eso, para Fundación Finanzas Éticas, avanzar hacia la réplica o ampliación de este tipo de fondos pasa necesariamente por una estrategia compartida entre el propio sector de la economía social, las finanzas éticas y las políticas públicas. El refuerzo de los fondos propios de las entidades de la economía social no es solo una cuestión financiera, sino una apuesta estratégica por su resiliencia, su autonomía y su capacidad transformadora.