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¿A dónde irán los Fondos Europeos?: Por un cambio de rumbo

Este año empieza con la noticia de el Plan de Reactivación, Transformación y Resiliencia aprobado por la UE, que tiene el objetivo ...

De Alba Crespo Rubio

Este año empieza con la noticia de el Plan de Reactivación, Transformación y Resiliencia aprobado por la UE, que tiene el objetivo de acompañar la economía de los estados miembro a sostenerse ante la sacudida que ha significado la pandemia de la Covid-19.

Pero desde ya antes de que se diera luz verde al paquete presupuestario en diciembre, había serias dudas de cómo se adjudicarán estos fondos. Por ahora, a partir de los análisis de algunas organizaciones de la Economía Social y el movimiento ecologista hay más preguntas que respuestas.

La ejecución del Plan Europeo de Recuperación, Transformación y Resiliencia en el Estado español se ha recogido en el recientemente publicado Real Decreto-ley 36/2020, en forma de medidas urgentes. Este decrereto pasará por el Congreso de los Diputadosa finales de enero. A partir de aquí todo será urgente, porque en abril se presentará a la Comisión Europea una propuesta para evaluar, así que las empresas y entidades que opten a las ayudas deben preparar proyectos en menos de tres meses.

Eso es lo que más preocupa: en tan poco tiempo, y con tan poca previsión, ¿cómo se garantizará la prometida transición ecológica y justa que tienen estos Fondos como meta? ¿Y cómo se controla que no sea una manera más para que las grandes empresas privadas sigan acumulando, ya que serán las que más capacidad tendrán para influir en el desarrollo de este plan?

¿Cómo llegarán las ayudas?

Hay varias cosas que ya se saben sobre su aplicación en España. En primer lugar, que el dinero europeo no llegará directamente a las Comunidades Autónomas, ni se distribuirá de acuerdo a su población o PIB, sino que será el Gobierno el que tomará la decisión, posterior aprobación de Bruselas. La coordinación de este proceso se llevará entre la Oficina Económica de Moncloa, el ministerio de Economía, el de Hacienda y la Vicepresidencia de Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

El reparto de los fondos será temático: los ministerios trabajarán con las autonomías para que estas lo ejecuten según algunes ejes ya marcados. Es decir: las CCAA, a contrareloj y sin unas guías claras, presentaran proyectos que después se negociarán con el Ministerio de Trabajo.

Se sabe también que algunas grandes empresas privadas de consultoría asesoraron previamente al gobierno sobre el reparto de los proyectos, y que muchas otras, como Endesa, Inditex o Repsol ya han presentado proyectos multimillonarios.

¿Como cambiar el rumbo desde la ESS y el ecologismo?

Desde el Observatorio de la Deuda en la Globalización y Ecologistas en Acción llevan un tiempo mirando con lupa los pasos que se están siguiendo, tanto en los respectivos espacios de toma de decisión ea nivel europeo como en el gobierno. A su vez, están preparando pliegues informativos para que desde las pequeñas empresas de la ESS y entidades que sí apuestan firmemente por un nuevo modelo económico y ecológico tengan oportunidades de acceder a las ayudas europeas del NextGeneration-EU.

En este artículo para El Salto, firmado por las dos organizaciones, alertan sobre los peligros de que este plan se haga con laxos mecanismos de control: se convierte en un plan “a la medida del sector privado”, que promueve la colaboración “publico-privada en lugar de la público-comunitaria”. Para ellas, esta premisa sería imprescindible, juntamente con las propuestas de la “economía feminista, la ESS y que la gestión sea pública”.

Además, la campaña #MoneyWatchers que ya se está moviendo en redes sociales, busca también hacer incidencia en este tema: la vigilancia sobre cuáles son los circuitos en que se moverá la llegada de los Fondos, e intentar evitar que llegue a las mismas manos de siempre.

En CEPES, la Confederación Empresarial Española de Economía Social, también tienen muy presente el seguimiento de las decisiones que se tomen en el Ministerio de Trabajo y Economía Social, que también tiene mucho que decir sobre el tema. Han establecido diálogos con el mismo desde que había un borrador del decreto-ley de ejecución, y pretenden seguir teniéndolo.

Una de sus principales que todos los programas contemplen no sólo a nuevos emprendimientos sino también a las empresas de Economía Social ya existentes, ya que van a necesitar recursos para adaptar los negocios a los nuevos sectores emergentes, cómo la digitalización.

¿La Banca convencional sigue siendo el canal?

Desde la parte financiera también hay todavía dudas que resolver. Por ejemplo: ¿la parte de préstamo será a través de ICO, ICF o a través de banca convencional?

Si es así, desde una perspectiva transformadora y de economía alternativa, habría que exigir criterios de finanzas éticas y que se usaran todos los recursos para invertir en economía real. No como ocurre con la compra habitual de bonos de los bancos centrales, que al final aportan liquidez que los bancos convencionales derivan sólo en un 60% a la economía especulativa.

¿Hay todavía tiempo para redireccionar este plan hacia una transformación profunda, al servicio de todas?

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