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La financiación bancaria a los combustibles fósiles vuelve a crecer: 906.000 millones de dólares en 2025

Los grandes bancos aumentaron un 8% la financiación a combustibles fósiles en 2025.

De valorsocial

Los mayores bancos del mundo siguen aumentando su apoyo financiero a la industria de los combustibles fósiles. Así lo concluye la edición 2026 del informe Banking on Climate Chaos, una investigación elaborada por organizaciones internacionales como Rainforest Action Network, BankTrack y Reclaim Finance, que analiza la financiación concedida por las principales entidades financieras mundiales al sector del petróleo, el gas y el carbón.

El estudio revela que los 65 mayores bancos del mundo destinaron 906.000 millones de dólares a empresas vinculadas a los combustibles fósiles durante 2025, un 8 % más que el año anterior. Desde la firma del Acuerdo de París sobre cambio climático en 2015, estas entidades han canalizado 8,7 billones de dólares hacia actividades relacionadas con el petróleo, el gas y el carbón.

Los datos reflejan una tendencia que contrasta con los compromisos climáticos asumidos durante la última década por buena parte del sector financiero. Aunque algunas entidades han reducido su exposición al sector fósil, el volumen total de financiación continúa creciendo.

Infografía del informe Banking on Climate Chaos 2026
Aumenta la financiación para expandir el petróleo, el gas y el carbón

Uno de los aspectos más destacados del informe es el fuerte incremento de la financiación destinada a empresas que están ampliando sus actividades relacionadas con los combustibles fósiles. En 2025, los grandes bancos comprometieron 508.000 millones de dólares para compañías que impulsan nuevos proyectos de extracción, transporte, almacenamiento o generación energética vinculados al petróleo, el gas o el carbón. La cifra supone un aumento del 27 % respecto al año anterior.

Las organizaciones autoras del informe advierten de que este tipo de financiación resulta especialmente relevante porque contribuye a desarrollar infraestructuras que pueden seguir operando durante décadas, consolidando la dependencia de los combustibles fósiles y dificultando la reducción de emisiones necesaria para afrontar la crisis climática.

Estados Unidos refuerza su peso en la financiación fósil

Por entidades, JPMorgan mantiene su posición como principal financiador mundial de combustibles fósiles. El banco estadounidense destinó 58.200 millones de dólares al sector en 2025, un 12,5 % más que el año anterior. Le siguen Bank of America, con 47.300 millones de dólares, y el grupo japonés Mitsubishi UFJ Financial Group (MUFG), con 47.000 millones. El informe destaca además una creciente concentración de la financiación fósil en un número reducido de entidades. Una docena de entidades (los denominados Dirty Dozen) concentran ya cerca del 39% de toda la financiación bancaria mundial destinada a empresas de combustibles fósiles.

Mientras algunos bancos europeos han reducido su actividad en este ámbito, varias entidades estadounidenses, japonesas y chinas registraron importantes aumentos durante el último año. Los autores  destacan que, aunque se han producido avances en algunos bancos europeos, estos han quedado compensados por el aumento de financiación procedente de otros mercados, especialmente Estados Unidos. La participación de los bancos estadounidenses en la financiación mundial de combustibles fósiles ha seguido creciendo en los últimos años. Según el informe, estas entidades representan actualmente más del 32 % de toda la financiación fósil global, frente al 28 % registrado en 2021.

Gráfico del informe Banking on Climate Chaos 2026
Los bancos españoles

Entre las entidades españolas incluidas en el análisis figuran Santander, BBVA y La Caixa. Santander ocupa el puesto 21 del ranking mundial, con 16.800 millones de dólares destinados a empresas vinculadas a los combustibles fósiles en 2025, lo que supone un incremento del 6,2 % respecto al año anterior. BBVA se sitúa en la posición 31 y registra uno de los mayores aumentos porcentuales entre las entidades europeas analizadas. Según el informe, su financiación a empresas del sector fósil creció un 23,1 % en 2025, hasta alcanzar los 10.800 millones de dólares. Por su parte, La Caixa destinó 1.300 millones de dólares a empresas vinculadas a los combustibles fósiles en 2025, lo que la sitúa en el puesto 58 de la clasificación mundial elaborada por Banking on Climate Chaos. Según el estudio, la entidad redujo esta financiación un 34,2 % respecto a 2024.

¿Qué papel puede jugar el sector financiero?

El informe no se limita a analizar las emisiones o el impacto climático de los combustibles fósiles. También pone el foco en las consecuencias económicas y sociales de la dependencia energética. Las organizaciones autoras sostienen que las crisis energéticas vividas durante la década de 2020 han evidenciado la vulnerabilidad de un sistema energético basado en combustibles fósiles. Entre los ejemplos citados figuran la invasión rusa de Ucrania y la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en 2026, acontecimientos que han provocado tensiones en los mercados energéticos y fuertes incrementos de precios.

Según el informe, estas crisis afectan especialmente a los países importadores de combustibles fósiles, donde los aumentos de los costes energéticos repercuten directamente en los hogares, el transporte y la actividad económica. Por eso, las entidades responsables del estudio consideran que la evolución de la transición energética dependerá en gran medida de dónde se dirijan los flujos de financiación durante los próximos años.

El informe también pone en cuestión la eficacia de los compromisos climáticos voluntarios asumidos por el sector financiero. Sus autores señalan que durante 2025 y los primeros meses de 2026 varias entidades han debilitado sus políticas climáticas, coincidiendo con el declive de iniciativas como la Net-Zero Banking Alliance (NZBA).

El informe sostiene que las energías renovables ya son capaces de cubrir el crecimiento de la demanda mundial de electricidad y que la principal barrera para acelerar la transición no es tecnológica, sino financiera. Por ello, las organizaciones impulsoras reclaman el fin de la financiación destinada a la expansión de combustibles fósiles y defienden medidas regulatorias más exigentes para orientar el capital hacia alternativas energéticas compatibles con los objetivos climáticos internacionales.

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