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Economía Social

San Nicolás y el Plan de Acción Europeo para la Economía Social

A principios de cada mes de diciembre, los niños belgas esperan impacientes la llegada de San Nicolás, que siguiendo la tradición, les ...

Di Daniel Sorrosal, Secretario General de FEBEA

A principios de cada mes de diciembre, los niños belgas esperan impacientes la llegada de San Nicolás, que siguiendo la tradición, les trae pequeños regalos, mandarinas y galletas de canela o “speculoos”. Para los que trabajamos en Bruselas en el sector de la Economía Social, este año San Nicolás nos ha traído un enorme regalo: un plan de la Unión Europea para impulsar el desarrollo de la economía social en Europa en los próximos años. Nuestro particular San Nicolás este año, ha sido el Comisario Europeo luxemburgués Nicolas Schmit, bonita coincidencia, que recibió a su vez el encargo de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El equipo de Nicolas Schmit y los funcionarios de la Comisión Europea han trabajado sin descanso en 2021, desde sus casas y en medio de una pandemia, para no defraudar a quienes esperábamos este regalo desde hace tiempo. Y es justo felicitarles por ello.

La Comisión Europea ha presentado públicamente el SEAP -Social Economy Action Plan en una conferencia de prensa conjunta del Vice-Presidente de la Comisión Europea Valdis Dombrovskis y del Comisario Schmit, lo que da una idea del nivel de importancia estratégica que se atribuye a este sector. Llegar hasta este punto, no ha sido sencillo y debemos felicitarnos también todos los que trabajamos en favor de la economía social. Celebramos este hito, los que lo trabajamos en Bruselas representando a las entidades de la economía social y los que trabajan a diario en asociaciones, cooperativas, mutuas, fundaciones y entidades financiadoras éticas de Bélgica, Francia, Italia, Portugal  o España, donde este modelo empresarial y esta visión solidaria y participativa de la sociedad están mas desarrollados, y en todos los demás países donde aun siguen creciendo.

Imagen incluida en el documento de la Unión Europea «THE EUROPEAN PILLAR OF SOCIAL RIGHTS ACTION PLAN»

Para llegar hasta aquí, los que creíamos en la economía social, hemos pasado por una larga travesía en el desierto. Una década en la que el modelo empresarial fomentado por las instituciones europeas, como respuesta a la crisis financiera y como apuesta de futuro, era el modelo de las start-ups innovadoras y las empresas de impacto. Empresas sociales, de nueva creación, mediante las cuales un pequeño equipo lanza un nuevo producto o servicio que tiene un impacto positivo en la sociedad o el medio ambiente. Un modelo por el cual se busca resolver problemas sociales, mediante la innovación empresarial, sin depender de subvenciones publicas y usando capital privado para su desarrollo. Este modelo, que tiene claramente sus méritos y ventajas, ha de seguir aun desarrollándose demostrar y su eficacia, tanto a nivel empresarial como social

Nuestra frustración estos últimos años, estaba ligada al hecho de que las instituciones europeas promocionaban exclusivamente este único modelo de empresa social de capital privado, e ignoraban al mismo tiempo la realidad de la economía social. Un sector mucho mas desarrollado en lo empresarial, que cuenta con 2,8 M de empresas, que genera 13,6M de empleos en Europa y que aporta un 8% al PIB europeo, tanto como la industria del automóvil. Un sector resiliente, que aguanta bien las crisis, que genera empleo estable y desarrollo económico a nivel local. Y sobre todo un sector con valores éticos que son la esencia de su impacto social, como la primacía de la las personas y de la misión social sobre el beneficio, la reinversión de los beneficios en favor del interés colectivo o de la sociedad y una gobernanza democrática y participativa.

Ha hecho falta un trabajo constante, de varios años, llevado a cabo según los valores de la economía social. Un esfuerzo colectivo, solidario, participativo y democrático, por parte de un buen numero de organizaciones, y en el que FEBEA se ha involucrado activamente, para desarrollar una narrativa alternativa que pusiera en valor los méritos de la economía social, su contribución económica, su impacto social y su potencial de desarrollo en toda Europa. Y aquí hay que subrayar el rol de Social Economy Europe, como organización paraguas, que pacientemente ha ido sumando en su seno a las distintas familias de la economía social – cooperativas, mutuas, fundaciones, asociaciones y financiadores sociales-, ha construido una coalición de gobiernos europeos en favor de la Economía social y ha movilizado a un amplio grupo de parlamentarios europeos de diferentes partidos mediante el Intergrupo de Economía Social, así como a regiones, expertos y otros actores de la sociedad civil.

Imagen incluida en el documento de la Unión Europea «THE EUROPEAN PILLAR OF SOCIAL RIGHTS ACTION PLAN»

Este esfuerzo común, una auténtica marea de la economía social, ha terminado por cambiar el curso de la política europea, que es algo así como mover una montaña. Todo ello ha cristalizado en este plan que incluye múltiples medidas a desarrollar en la próxima década y ha otorgado a la economía social un rol transversal que va mas allá de una política especifica, con un objetivo de desarrollo en todos los países de Europa, y como un concepto virtuoso a exportar a los países vecinos y amigos de Europa en otros continentes.

Pero, sobre todo, la mayor virtud de este plan es que a través de él, Europa propone la economía social como un modelo de desarrollo económico futuro basado en la innovación, la inclusión social y la regeneración del territorio y el medio ambiente. Y, además, y esto quizá sea menos visible pero aún mas importante, este plan en favor de la economía social conecta a las instituciones europeas con el esfuerzo colectivo de miles de ciudadanos europeos, que cada día contribuyen a construir una Europa más democrática, más solidaria y más resiliente.

Para nosotros, las entidades de financiación ética, este plan nos afecta de dos maneras. En primer lugar, como organizaciones que formamos parte integra de la economía social, dado que tenemos modelos organizativos cooperativos, democráticos y participativos y con una misión social clara y ambiciosa de canalizar el dinero de los ciudadanos hacia las organizaciones que trabajan para resolver problemas sociales y regenerar la sociedad y el medio ambiente. Este plan es también para nosotros.En segundo lugar, este plan esta diseñado para fomentar el desarrollo la Economía social. Y esto puede ser un enorme espaldarazo a nuestro modelo económico, ya que estamos especializados en la financiación de organizaciones de la economía social y además es nuestra principal razón de ser. Por lo tanto, cuanto más crezca el sector de la economía social, mas podremos contribuir financiando este desarrollo y más crecerá la actividad de las entidades financiadoras éticas.

Así que disfrutemos ahora de este momento de celebración y de las buenas perspectivas que se presentan ante nosotros. Y sigamos trabajando en los próximos años desde FEBEA y con cada uno de nuestros miembros, para que el potencial que representa este plan se traduzca en una economía social mas fuerte, mas inclusiva y mas regenerativa en nuestros respectivos países y territorios. Y aprovechemos también este viento de cola para que al mismo tiempo que se desarrolla la economía social, nos desarrollemos los financiadores éticos y podamos extender las finanzas éticas a nuevos países y territorios de Europa.

Cada Diciembre, en los próximos años, San Nicolas retornará a Bruselas y los niños y niñas belgas seguirán recibiendo sus regalos. Para la economía social, rara vez volverá a haber un mes de diciembre como este. Es responsabilidad nuestra hacer realidad todas las oportunidades que se presentan ante nosotros. Los actores de la economía social y las instituciones europeas pueden contar con FEBEA y sus miembros para construir la economía social europea del futuro.

 

Daniel Sorrosal es Secretario General de FEBEA (Federación Europea de Bancos y Financiadores Éticos y Alternativos)

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