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economía social

Propuestas desde la política monetaria para la crisis del Covid-19

Ya se anuncia una recesión económica por la crisis del coronavirus que va a superar la del 2008. Las primeras estimaciones macroeconómicas preveen ...

De Ahmed Mohamed Saleh

Ya se anuncia una recesión económica por la crisis del coronavirus que va a superar la del 2008. Las primeras estimaciones macroeconómicas preveen que aumente el desempleo, un déficit público enorme y una disminución del PIB. Lo que está claro es que no hay dinero y se van a aplicar medidas económicas, financieras y monetarias.

El sistema monetario que tenemos actualmente es muy injusto. Ahora el dinero es solo un documento legal respaldado por el Banco Central que lo hace válido para las transacciones y que todas las personas hemos aceptado para el intercambio de bienes y servicios. No obstante, el dinero físico (o sea, monedas y billetes) solo representa el 3%, mientras que el dinero bancario (cuentas corrientes, depósitos, etc.) representa el 97% (dinero creado en su totalidad por bancos privados). El papel del Banco Central Europeo es controlar la inflación mediante los tipos de interés y prestar dinero con bajos tipos de interés pero solo a los bancos privados y no al sector público.

Cuando pedimos un préstamo al banco, solamente tecleando en el ordenador ya se está creando dinero, que se destruye cuando pagamos la deuda. Pero para poder pagar ese dinero creado se necesita otorgar más préstamos: más dinero deuda. Llega un momento en el que hay demasiada deuda para el dinero existente y ya no se presta más dinero por temor de que no se devuelva.

Es por esto que este sistema aumenta la diferencias sociales y económicas en situaciones de crisis. Agrava las desigualdades, porque además de devolver la deuda también se pagan intereses, que salen de los circuitos de la economía, imposibilitando la cancelación de la deuda total. Desgraciadamente, las personas más perjudicadas por los intereses, directa o indirectamente, son las clases medias y las más desfavorecidas.

El sistema y sus crisis. Dos propuestas para salir de ésta:

Con el surgimiento del Consenso de Whasington, desde la décadas de 1980 y 1990 se ha vivido una escalada del neoliberalismo a nivel mundial. Se han realizado cambios estructurales enfocados hacia la desregularización (incrementando la especulación gracias a leyes como la ley Glass-Steagall o la ley de modernización de futuros), la liberación (evitando controles para el movimiento del capital beneficiándose los paraísos fiscales) y la privatización (desde los servicios sociales hasta los bancos centrales).

Las monedas cumplen alguna función. El Euro está enfocado a evitar a toda costa la inflación, dando a entender que se beneficia el comercio internacional y los movimientos de capital y no el crecimiento local. En esta crisis del coronavirus necesitamos tener un dinero que esté enfocado a ayudar a la gente que más lo necesita y a reactivar la economía local evitando las fugas de capital. Por ello, hay dos propuestas barajables.

Engagement en el sistema monetario

El objetivo de esta primera propuesta es que el dinero se ponga al servicio de las personas. Tomamos como ejemplo la iniciativa inglesa de Dinero Positivo que propone 3 medidas:

-El dinero solo puede crearse por un organismo democrático, transparente y cuyo único interés sea el bien común. Por lo que se necesita crear un comité que decida cuándo hay que crear dinero; rindiendo cuentas y que no esté influenciado por los intereses bancarios.

Dinero creado libre de deuda: en lugar de que sean los bancos los que creen dinero, podría ser el Estado el que cree el dinero libre de deuda e invertirlo en la economía real.

-Hacer que el dinero llegue a la economía real (financiando el gasto público y reduciendo los impuestos) antes que a los mercados financieros y las burbujas inmobiliarias.

Reduciendo el papel de los bancos a dos funciones: como administrador del sistema de pagos (en lugar de una deuda del banco con el cliente, que sea un dinero electrónico creado por el banco central y propiedad de las clientas) y de intermediario entre ahorro e inversión en economía real.

Para poder salir de una crisis, como la actual, es necesario que haya una inyección de dinero. Pero en la situación de ahora: ¿Quién va a pedir prestado y qué banco va a prestar? Por eso se necesita un Banco Central que pueda crear dinero y financiar las políticas públicas, en lugar de tener que acudir a los mercados financieros y pagar altos intereses. El Banco de Inglaterra ya ha anunciado que va a prestar dinero al gobierno por el déficit público. En cambio, por cuestiones “legales”, el Banco Central Europeo no lo puede hacer en Europa.

Crear nuestras propias Monedas Sociales y Complementarias (MSC)

Se crean igual que se crean las monedas oficiales, pero de forma autogestionada. Las MSC se definen como medios de intercambio con fines de inclusión social que alientan la cooperación, fortalecen comunidades y cohesionan sus usuarias. Al retenerse a nivel local se genera estos beneficios: la protección frente a las perturbaciones externas, captación de ingresos, control de fugas, aceleración de intercambios, construcción de lazos de clientela, promoción de otras formas de intercambios. Algunas experiencias de MSC que más impacto han tenido:

Banco WIR (Suiza)

Fundada en 1934, sigue emitiendo su propia moneda para que el dinero de las transacciones entre las Pymes suizas no termine ni en los balances de las multinacionales ni en el extranjero. Las socias piden un préstamo al Banco WIR (con tasas de interés muy reducidas) de WIR (una moneda electrónica) y de Francos suizos (por ej 60 WIR y 40 Francos suizos, en lugar de 100 Francos suizo) que nada más puede utilizar con otras socias. A finales de 2011, se habían prestado 881.399.306 WIR (aprox. 731 millones de €) y tenía una facturación de 1.550 millones WIR (1.285 millones de euros). Es una moneda que actúa contracíclicamente, siendo en las épocas de crisis cuando más uso tiene.

SOL-Violette (Toulouse, Francia)

El Sol-Violette es una iniciativa que arrancó en Toulouse, con la ayuda del ayuntamiento y la colaboración del Crédit Municipal y Crédit Cooperatif. Los objetivos son: desarrollo de la economía ecológica, social e independiente de los circuitos financieros, fortalecimiento de la cooperación territorial, facilitar intercambios y crear mecanismos de solidaridad y cooperación con respeto a las personas y la naturaleza. La fundación Comité Local d’Agrément du Sol-Violette, compuesta por representantes de los “college” (“solistas”, “comerciantes”, “actores financieros”, “comunidades” y “fundadores”), deciden si aceptan o no a nuevas socias en función de los principios de la iniciativa. El sol se pone en circulación a través de la conversión de euros a soles en los bancos Crédit Municpal y crédit Cooperatif o como subsidio a los desempleados. En ambos casos, como tiene que estar respaldado por euros se crea una cuenta de ahorro solidario.

También tenemos otras iniciativas fuera de Europa como el Banco Palma en Brasil y los Clubes de Trueque en Argentina. En la primera, se creó con el objetivo de que el dinero no escapara de dicha localidad mediante la creación iniciativas (respaldadas con créditos del Banco Palma) para satisfacer a toda la demanda, y así importar la menor cuantía de productos de fuera. Respecto a los clubes de trueque en Argentina, tuvieron un gran impacto y ayudaron muchísimo a las familias durante la crisis de 1990. Si bien ya existían clubes de trueque y participantes (3 en 1995 y 1.000 en 1996 respectivamente), con la incorporación de vales para su funcionamiento se pasó a tener 4.500 clubes y 2.500.000 participantes en 2002.

REC (Recurso Económico Ciudadano) en Barcelona

Es una moneda ciudadana digital de Barcelona, que de momento se ha puesto en funcionamento en algunos barrios (el Eje Besós) como parte de un plan piloto desde 2018. Es un sistema de intercambio ciudadano complementario al euro, que permite hacer transacciones entre las personas, las entidades y los comercios que lo aceptan, fortaleciendo así el comercio local y la circulación del dinero y las relaciones dentro del barrio. 

Una de sus impulsoras, Susana Martín Belmonte, cofundadora del IMS —Instituto de Moneda Social—, promotora del Eurocat, un prototipo monetario y financiero para crear una economía al servicio de las personas y participante en Finance Watch, cuenta en esta entrevista en El Salto que esta moneda es un “instrumento de política pública”, parte de un proyecto europeo con el que se paga un ingreso mínimo garantizado, a quienes más lo necesitan y “una parte de ese dinero público revierte en mejorar la economía del barrio”.

Belmonte, experta en este ámbito, propone una guía ara las comunidades interesadas en crear una moneda social que consta de cinco pasos: 1) formar una comunidad, 2) hacer una investigación, 3) preparación,  4) experimentación y 5) evaluación y ajuste.

El papel de las MSC en el cambio de sistema

Para poder superar los efectos de las recesiones propias del sistema actual neoliberalista, poniendo las personas en el centro, es necesario salir de lo determinado por este mismo sistema. Quizás estas alternativas no son la panacea, no obstante, tener una moneda al servicio de las personas y no a las personas al servicio del dinero ayuda afrontar los problemas con más ventajas para éstas.

Tenemos necesidades, tenemos medios de producción, pero nos falta el medio de intercambio. Si no lo tenemos, pongámonos de acuerdo y lo creamos. Si no participamos de la gestión del sistema monetario, si no ponemos los intereses colectivos por encima, otros lo harán (como por ejemplo… Goldman Sachs).

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