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Parte 1
Editorial

Dosier Mujeres y economía. Una llamada a la acción

El dosier «Mujeres y economía» que hemos elaborado desde la redacción de valorsocial empieza tras una pregunta: ¿por qué hay tan pocas mujeres ...

De valorsocial
Foto iStock ©Rawpixel

El dosier «Mujeres y economía» que hemos elaborado desde la redacción de valorsocial empieza tras una pregunta: ¿por qué hay tan pocas mujeres referentes en el mundo de la economía y las finanzas?. Pero a medida que avanzan los artículos y las entrevistas, lo que pretendía ser un recorrido por la participación de las mujeres en el mundo económico se torna en un conjunto de voces de mujer que reivindican otra manera de hacer, coherente con sus valores y prioridades, y que, en muchas ocasiones, coincide con el espacio que han encontrado en el ámbito de la economía social.

Hace ya 27 años (en 1995), en la IV Conferencia Mundial de las Mujeres, celebrada en Beijing, 189 países expresaron su intención de enfocar sus esfuerzos hacia el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. Nos lo recuerdan en un artículo Raquel Coello y María Jesús González, consultoras de ONU Mujeres, quienes reivindican que invertir en empoderamiento económico de las mujeres, además de contribuir a la igualdad de género, es una cuestión compartida de derechos humanos y de justicia social. Por ello proponen construir las herramientas adecuadas a las necesidades de las mujeres para cimentar una economía al servicio de las personas y su entorno. Apuestan por la inclusión financiera de las mujeres: una oportunidad de transformación.

Con datos y números, la socióloga Charo Aguilera nos muestra la situación de la mujer en escenarios a priori favorables como son el ámbito de la economía social y las finanzas éticas. Y aún siendo cierto que se trata de sectores avanzados, comparándolos con otros, donde las mujeres estamos presentes en más puestos de decisión, nuestra presencia aún pasa desapercibida en el imaginario colectivo y continúa habiendo un gran margen de mejora. Las mujeres estamos pero no somos, y la conquista de espacios debe continuar.

Preguntamos a mujeres que ejercen ese liderazgo, que se encuentran en posiciones de dirección, para conocer qué aspectos son necesarios para el cambio y si existe una manera diferente de gobernar. Malena Riudavets, vicepresidenta de COCETA y presidenta de la cooperativa educativa CIDE, lo tiene claro: «la primacía de las personas sobre el capital, poner en el centro a las personas«. Ese tipo de gestión en el ADN de las empresas posibilita el ascenso y liderazgo de las mujeres. Por ello, el mundo de la economía social, y en concreto el mundo cooperativo, ha  sido para ella un escenario amigo donde nunca se ha sentido rechazada por el hecho de ser mujer. No tiene ninguna duda de que «si una mujer entra en la economía, cambia la mujer; si muchas mujeres entran en la economía, cambia la economía”.

Por su parte, Anna Fasano, quien acaba de ser reelegida presidenta de la entidad financiera Banca Etica, cree que los bancos éticos deben ser testimonio de los valores a los que hacen referencia. Por ello, aunque como sector existen diferencias culturales y de organización, cree que la banca ética propicia espacios organizativos que abarcan la diversidad, como el modelo cooperativo de la propia Banca Etica. Igualmente, apuesta por desarrollar medidas de conciliación y formación permanente para favorecer espacios inclusivos.

Precisamente la conciliación, junto con la gestión de la incertidumbre o la autoconfianza son algunos de los obstáculos y aspectos a trabajar que se han encontrado las mujeres emprendedoras que hemos entrevistado para el dosier (Arantxa Mateo, Lucía Sáez, Sara Carrasco y Silvia Iglesias). Igualmente, actitudes culturales asentadas aún entre la población. Desde preguntarles por el jefe, dando por hecho que no son ellas, hasta infantilizarlas con apelativos como «la niña» o suponer que las labores intelectuales o de negociación corren por cuenta del hombre de la empresa. Pero todas ellas tienen claro que han creado un espacio acorde con sus valores,  y que emprenden acompañadas, porque las redes son importantes para crear espacios plurales e integradores.

El último informe del Foro Económico Mundial que analiza el índice anual relativo a la brecha de género en el mundo (Global Gender Gap Report 2022) augura como mínimo 132 años para acabar con la brecha de género en el mundo, si no se actúa en aspectos como la oportunidad y participación económica o el empoderamiento político de las mujeres. Los datos muestran, una vez más, que las crisis afectan de manera mayoritaria a las mujeres, disminuyendo su inserción laboral y el acceso a fuentes de riqueza como bancos, tierras o patrimonios. ¿De verdad es necesario esperar 132 años para mejorar esta situación?

Los artículos que siguen pretenden ser una llamada a la acción para que incorporemos la paridad de género como un objetivo central de nuestras prácticas y políticas. Te invitamos a leer el Dosier «Mujeres y economía».

 

Inclusión financiera de las mujeres: una oportunidad de transformación

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