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Parte 7
clima

El caso de Canarias: una batalla ganada a las petroleras 

La breve presencia de Repsol en el mar cerca de Lanzarote y Fuerteventura con la intención de extraer petróleo offshore

De Alba Crespo Rubio
Cabecera de la manifestación contra las prospecciones en Las Palmas de Gran Canaria | Fuente: eldiario.es

Elaborado con el apoyo de: Fernando Sabaté Bel, geógrafo, profesor de la Universidad de La Laguna.

Entre 2011 y 2015 la multinacional española Repsol estuvo tanteando terreno para conseguir extraer el petróleo cerca del archipiélago canario. La movilización social para oponerse fue masiva en todas las islas -no solamente las más afectadas-, y seguramente eso fue lo que hizo que la empresa renunciara a continuar las prospecciones, alegando que la explotación no le resultaba rentable.  

Repsol llega a Canarias

En 2013 La Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración y Producción de Hidrocarburos (Aciep) estimó que hay más gas y petróleo convencionales frente a las costas —en inglés, offshore— que en tierra. Distinguía siete dominios en el mar con posibilidades: golfo de Valencia, Mediterráneo sur, mar de Alborán, golfo de Cádiz, margen Atlántico, golfo de Vizcaya y Canarias.

Respol, una de las mayores empresas comercializadora de combustibles fósiles (petróleo y gas) llegó a Canarias de la mano de este estudio -aprobado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, con José Manuel Soria, canario, a la cabeza- que le daba vía libre para empezar las prospecciones petrolíferas.

Se proyectó una cuadrícula en la zona concesionada por el Estado, y se empezó la exploración: con una sonda se perforaba el fondo marino (que en ese lugar se encuentra a 800 metros de profundidad, aunque entre islas hay algunos puntos donde llega a 3000 metros), unos 800 metros para llegar a las bolsas de dónde extraer el petróleo.

Mapa de los bloques para la prospección | Fuente: Repsol. Elaboracion: El País.

Las perforaciones se llevaron a cabo en las aguas situadas entre el continente africano y el archipiélago canario, al este de Lanzarote y Fuerteventura, un poco más cerca de las islas que de lo que actualmente es Marruecos. Aunque se calculó la mediana entre los dos territorios, en algún momento se dudó si algunos de los puntos de perforación estaban en territorio marroquí -y eso fue uno de los temas que se barajó para usarse como argumento jurídico-. 

En cuestión el informe de impacto ambiental

Otra de las cosas a las que se aferró la Coordinadora Canaria contra las Prospecciones , integrada por la ciudadanía organizada, los movimientos sociales, los grupos ecologistas, y todas las organizaciones políticas excepto el PP, para rechazar las prospecciones fue al estudio de impacto medioambiental, que presentó la empresa y fue la vía para que el Ministerio de Medio Ambiente, aprobase el inicio de las perforaciones. 

Como sucede a menudo, el informe fue hecho bastante “a la carta” de la empresa interesada, en ese caso Repsol: minimizó los impactos negativos del proyecto. Que, por otro lado, son varios. Los más inmediatos, por ejemplo, eran que el crudo que potencialmente iba a derramarse podía contaminar cualquier punto del archipiélago a través de las corrientes marinas y el efecto ciclónico provocado por la masa de tierra de las islas, tal como avanzaban estudios realizados por físicos y biólogos marinos. 

Las organizaciones ecologistas pidieron que se retirara dicho estudio porque han asegurado que carecía de rigor científico y técnico y que se había elaborado de forma antidemocrática, sin atender las alegaciones que presentaron desde la Coordinadora. También informaron que se habían “falseado tendenciosamente datos fundamentales sobre la afección al medio marino y sobre los riesgos potenciales”.

La movilización social

Las manifestaciones contra las prospecciones y la explotación petrolíferas se dieron no solamente en las islas más afectadas, aquellas que si hubiera habido un derrame durante la fase exploratoria hubieran sido afectadas, o en el caso que se hubiera proseguido con la explotación. Incluso en El Hierro, que es la isla más pequeña, hubo manifestaciones.

Las movilizaciones más cuantiosas fueron en Las Palmas de Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife, a parte de las de Lanzarote y Fuerteventura. A las manifestaciones convocadas por la Coordinadora se le sumó Greenpeace, con la espectacularidad que caracteriza sus acciones (una embarcación de la guardia costera causó heridas a una activista que se había lanzado a las estructuras destinadas a la prospección). Fue una combinación de múltiples actores y movilizaciones que tuvo bastante impacto mediático.

Acción de Greenpeace contra las prospeciones en Canarias | Fuente: Greenpeace

En la masividad de ese movimiento ciudadano influyó bastante que el Gobierno de canarias, presidido por Paulino Rivero, de Coalición Canaria, se posicionase en contra de las prospecciones. Es le dio un buen respaldo a nivel de visibilidad en los medios a esa posición, y también y un apoyo cualificado al discurso contrario a las prospecciones y la explotación. Los movimientos sociales y ciudadanos, acostumbrados a pelear solos, contaron, en este caso, con un despliegue del gobierno para apoyar y reivindicar un archipiélago libre de petroleras; que  intentó también capitalizar esa movilización políticamente.

No se sabe bien si porque Repsol no encontró recursos que hubieran sido rentables, o por la presión ciudadana, o por una combinación de las dos cosas, finalmente, Repsol anunció que cerraba las exploraciones porque la cantidad de y cantidad de hidrocarburos localizados no hacían rentable la extracción. Después de varios ensayos, se fueron.

Por esa razón, el potente movimiento ciudadano que funcionó en Canarias en contra de ellas, por los años 2012, 2013 y 2014, aproximadamente, ya ha dejado de estar activo.

Alternativas al petróleo: cómo hacerlas posibles

Ahora se podría hablar de otra fase histórica. En la coyuntura de crisis ambiental y económica global, se apuesta por un modelo de transición energética y de energías renovables, tanto a nivel local, como institucional, europeo, y global.

La apuesta por las renovables, además, va a incidir en que el crudo baje de precio, y hará que la extracción en condiciones difíciles sea muy poco rentable. Y seguramente eso también hizo que Repsol desistiera. La multinacional, como es común en estos casos, nunca hizo públicos los resultados de sus exploraciones, nunca se dieron los datos de la cantidad y calidad de petróleo hallado y potencial a ser extraído.

Canarias es una de las comunidades con más peso en consumo de energías fósiles (80%), debido al alto consumo de las desaladoras que abastecen de agua la mayoría de población de las islas. Y eso a pesar de ser un potencial paraíso para las energías renovables, en el que se podría aprovechar la energía y solar de manera muy efectiva, y también en menor medida la energía de la corriente marina, que podría sustituir o complementar a la solar.

Un modelo energético basado en las energías renovables es el reclamo de muchos colectivos ahora en el archipiélago canario. Hay la opción que promueven grandes empresas energéticas como Iberdrola o Endesa de una producción centralizada; o también la que propone la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético: la generación descentralizada, más democrática porque promueve la autogestión y el autoconsumo, más limpia porque no implica grandes infraestructuras que implican consumo de materiales constructivos, cableado y transporte, así como la contaminación visual del paisaje natural.

Después de la batalla ganada por Canarias a las petroleras, se sume en este debate hacia una transición ecológica, que va más allá de qué fuente de energía se prioriza, sino como esta se genera, distribuye y consume. En este sentido, en septiembre de 2019, el gobierno de la Comunidad declaraba la emergencia climática en Canarias, sumándose a las previas declaraciones de Catalunya y Euskadi. Y los movimientos sociales y manifestaciones por el clima y el planeta siguen siendo las que más gente sacan a la calle. Quizás la mayor sensibilidad de sus habitantes, conscientes de la vulnerabilidad de los ecosistemas que por pequeños, son más frágiles y limitados.

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