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Parte 4
clima

“Para revertir la emergencia climática hay que escuchar a las propuestas de los movimientos sociales y los feminismos”

Entrevista a Gemma Barricarte, una de las portavoces de Fridays For Future Barcelona, sobre la situación del movimiento y los últimos datos del cambio ...

De Alba Crespo Rubio
Manifestacón por el Clima en Barcelona, 2019 | Joana Bregolat
Entrevista a Gemma Barricarte, una de las portavoces de Fridays For Future Barcelona, sobre la situación del movimiento y los últimos datos del cambio climático.                         

¿Cómo te vinculaste a Fridays For Future (F4F)?

Estoy en Ecologistas en Acción desde hace dos años. Y estuve en el proceso de fundación de F4F en Barcelona, en febrero del 2019. Fue a raíz de la Marcha por el clima del 10 de noviembre, cuando nos juntamos unas pocas de distintas universidades para crear un bloque estudiantil dentro de esa manifestación. Después de eso seguimos reuniéndonos para promover medidas ambientales en las universidades, en un espacio que se iba a llamar “Unim forces”.

Pero llegó la convocatoria de Huelga Mundial por el Clima (#EarthStrike) del 15 de marzo, y se creó el Fridays en Girona. Como teníamos contacto con ellas y también con gente de Madrid que estaban en la misma línea, decidimos hacerlo en Barcelona también. Convocamos una asamblea abierta y ahí empezamos a ser Fridays for Future y a hacer huelgas los viernes, entre otras cosas.

Gemma Barricarte, coportavoz de F4F en el patio de la Universidad de Barcelona

¿Qué es lo que os llamó la atención de este movimiento que ya estaba gestado a nivel europeo para empezar a llamaros así?

Estábamos en ese momento muy interesadxs en un informe del IPCC que salió el octubre pasado, y venía a concluir algo que fue titular en muchos medios: que si no reducimos al 50% las emisiones a nivel mundial, en 10 años podríamos alcanzar un punto de no-retorno climático. Estamos muy concienciados con ese tema. Creo que fue también lo que desató al resto de movimientos a nivel internacional.

Lo que nos hizo querer sumarnos definitivamente fue la convocatoria de huelga internacional del 15 de marzo. Realmente lo hicimos con vistas a la emergencia climática que planteaba el informe del IPCC. Decidimos no quedarnos en medidas paliativas en las universidades y sumarnos al carro del movimiento internacional, que se estaba ya presente de forma masiva en muchos lugares como Alemania y Bélgica.

Hay diferentes niveles de interpelación desde quien estáis manifestando estas reivindicaciones.. ¿A quién os dirigís y cómo?

En un principio empezamos con un discurso bastante naive con Greta Thunberg diciendo “cumplid los acuerdos de París”. Pero fuimos transformando las reivindicaciones. Pero claro, en un movimiento asambleario construir un discurso y unos interlocutores llevó su tiempo, y hemos atravesado diversas fases.

En un principio eran por un lado los políticos y los gobiernos, y por otro lado, nos dimos cuenta que ser tan mediáticxs nos acercaba a un campo de disputa más social, a la gente. Hemos construido discursos en las dos líneas.

Algo que está presente siempre como idea transversal, desde que empezamos, es la justicia intergeneracional. Al ser un movimiento joven estamos dirigiéndonos a las generaciones previas a la nuestra: padres, madres, quienes están en el poder… que son quienes tienen la capacidad de ejecutar las soluciones.

“Al ser un movimiento joven estamos dirigiéndonos a las generaciones previas a la nuestra: padres, madres, quienes están en el poder… que son quienes tienen la capacidad de ejecutar las soluciones”

Muchos movimientos sociales han sido jóvenes, pero en este caso es muy clave que sean tan jóvenes las que se manifiestan, mucho más de lo que estamos acostumbradas, con las cosas tan claras. Como ha sido esta gestión de tomarse la voz como sujetas?

Cada país tiene su realidad, y en el caso del Estado español el movimiento es muy universitario en el fondo. Probablemente más universitario que en el resto de Europa, bajo mi percepción. Hay más gente de universidades que de institutos, y eso genera otro discurso.

Mucha de la gente que está metida es gente que ya participaba de otros movimientos. Pero también hay gente que no tenía formación ni política ni en materia de ecologismo. Probablemente nos falta mucho como movimiento, pero todo se ha construido a base de muchos espacios de formación, diálogo, debates, asambleas eternas… para poder entender la situación.

También ha habido tensiones, pero en general el ambiente es absolutamente sano. Porque dada la situación de emergencia, creo que está habiendo mucha acogida por parte de los movimientos previos. Yo he estado en otras asociaciones y grupos del movimiento ecologista y estaba claro que hacía falta un relevo generacional. En general es gente muy mayor que viene de los movimientos de los 90s que ya están en un nivel de discurso y de actuación muy especializado, porque son personas formadas, que saben cómo funcionan las cosas a nivel legal, etc, y actúan por áreas.

Manifestación por la Huelga por el Clima en Barcelona | Joana Bregolat

Además, se han trabajado muchísimo su posición en el movimiento, y le es muy difícil entender cómo el movimiento joven tiene de repente un foco que no han tenido ellos. En ese sentido en términos de diálogo con otros movimientos ha generado algunas tensiones, pero en general las ecologistas organizadas están encantadas con que pase esto: está ocurriendo ese relevo necesario y es crucial en las políticas que se adopten y en la deriva que tomemos como humanidad.

Creo que es importante mencionar el papel del movimiento feminista, y gracias a él existe el ambiente que existe en los movimientos jóvenes como el nuestro. Hay una gran consciencia y ya hay grupos locales que tuvieron comisiones de cuidados nada más empezar. También en muchos se han hecho protocolos contra agresiones. Está esa parte ecofeminista en las entrañas del movimiento, que pocos movimientos sociales tienen, y que no estaba ni en el movimiento ecologista.

Ahora, una de las cosas que está sobre la mesa en las agendas de las empresas de la ESS son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ¿tenéis algún análisis al respecto?

No hemos hablado de este tema, así que lo único que te puedo decir es que me consta que los ODS entre sus premisas contempla el crecimiento económico. Somos decrecentistas, es decir, no contemplamos una economía que pueda seguir creciendo en un planeta con límites. En este sentido nos acercamos mucho a las premisas del Club de Roma, y hemos trabajado también todos esos mitos que sostienen el paradigma actual.

“No contemplamos una economía que pueda seguir creciendo en un planeta con límites”

Uno de ellos es el desacoplamiento (o la supuesta posibilidad del desacoplamiento) del PIB de las emisiones de CO2, porque no es posible separar la economía de la biosfera. En 30 años de acuerdos internacionales que se ha estado planteando esto, teniendo en cuenta los acuerdos de París y el protocolo de Kioto fallido.

Esa parte de los ODS no nos gusta, pero supongo que habría que hablarlo más en profundidad para tener una postura común.

A nivel europeo se está promoviendo desde el movimiento internacional una ECI (Iniciativa Ciudadana Europea para sus siglas en inglés). Estamos recogiendo de firmas para llevarlo al parlamento europeo. Lo que pedimos en ella es reducir las emisiones de CO2 un 80% para 2030. El IPCC marca que se deben reducir un 50% pero desde nuestras premisas esto no es suficiente. Esta propuesta contempla además medidas económicas.

Manifestación por el Clima en Barcelona | Joana Bregolat

¿Es posible que se reduzcan tanto las emisiones? ¿Qué tendría que pasar?

No lo sé. Hay un debate entre el decrecimiento y el New Deal. Ahora los partidos “progres” están apostando por el Green New Deal; pero nosotras somos críticas con esta propuesta. A nivel local, por ejemplo, el Plan Clima del Ayuntamiento de Barcelona, así como la zona de bajas emisiones nos parece que no son suficientes. Es más, esta última medida promueve una renovación de la flota de coches y ha estado influida por los lobbys del motor, el RACC (Real Automóvil Club de Catalunya), que estaba en las mesas de contaminación del Ayuntamiento, como están ahora Gas Natural o Airbnb en la Mesa de Emergencia Climática. Esto no es posible, no es compatible, hay que salir de este modelo.

“Denunciamos la incompatibilidad entre las declaraciones de emergencia climática de algunos ayuntamientos con la ampliación de estructuras basadas en el uso de combustibles fósiles o en su extracción, porque en el fondo sostienen una economía no sostenible a largo plazo”

También denunciamos la incompatibilidad entre las declaraciones de emergencia climática de algunos ayuntamientos con la ampliación de estructuras basadas en el uso de combustibles fósiles o en su extracción, porque en el fondo sostienen una economía no sostenible a largo plazo. Por tanto entendiendo el panorama de “discurso versus realidad”, estamos llegado a un punto… no sé a donde vamos a llegar.

¿Cual es el modelo que proponéis? ¿Como se podría tratar desde una ciudad como Barcelona la emergencia climática para que el 2030 sí se haya conseguido un cambio sustancial?

Construyendo soberanías, re-municipalizando el agua, promoviendo una ampliación de las zonas agrarias desde la agroecología y haciendo caso a todos los movimientos que están tan especializados y llevan mucho tiempo trabajando esto, que en Barcelona existen. Existen propuestas y está todo muy estudiado.

También haciendo caso al ODG (Observatorio de la Deuda en la Globalización), a todo el tejido asociativo que lleva trabajando durante años y que tiene muchísimas propuestas y no se escuchan porque no son populares a nivel electoral.

La línea iría por ahí, y también por frenar las ampliaciones de infraestructuras y por un decrecimiento turístico que ya se está proponiendo desde los barrios. Y escuchar a aquellas alternativas económicas que se están proponiendo desde la economía social y solidaria o la economía feminista, ponerlas en práctica o extenderlas y generalizarlas.

Estamos hermanadas con muchas construcciones que llevan años haciéndose, no somos cuatro jóvenes que no tenemos ni idea de la vida.

Manifestación por el Clima en Barcelona | Joana Bregolat

¿Sentís que se os trata así?

Si, hay mucho paternalismo. Cuando hemos ido al Parlamento Europeo muchas respuestas eran: “id al colegio” o “¿qué hacéis aquí?”. Y también en entrevistas en hemos hecho en medios, como cuando Tomás Molina nos dijo: “a mi me parece muy bien todo lo que decís pero me parece muy mal que no vayáis a clase” (ríe).

¿A nivel organizativo tenéis contacto entre los diferentes núcleos?

Tenemos redes a todos los niveles territoriales. Existe una red internacional, una estatal, y también un F4F Catalunya que intenta poner en diálogo los movimientos rurales (porque se han creado Fridays en los pueblos) y las ciudades más grandes de Catalunya, y construir un discurso común. Y por supuesto nos organizamos también a nivel local. Y en referencia a hermanamientos con otros espacios, estamos dentro de una red climática en Barcelona de movimientos por el clima.

¿Cuáles son las próximas fechas de movilización?

El 20 de noviembre se está preparando una Acción Global por el Clima., y existe una red internacional que no solo tiene a Fridays sino que formamos parte de una plataforma que se llama “In 2020 we rise up”, que junto con Extintion Rebellion -son los que han promovido las acciones del 7 de octubre en Madrid y en otras 59 ciudades del mundo y habrá próximas acciones de desobediencia civil a principios de año. Esta es una línea a la que nos estamos acercando, más allá de las huelgas: estamos confluyendo a los espacios que están haciendo acciones más disruptivas.

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