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Parte 3
finanzas éticas

Desigualdad ante la crisis global, diversidad en las respuestas

Acercamiento a realidades lejanas de la mirada europea. ¿Cómo está afectando y afectará la pandemia y el parón económico en regiones de ...

De Alba Crespo Rubio

Acercamiento a realidades lejanas de la mirada europea. ¿Cómo está afectando y afectará la pandemia y el parón económico en regiones de los sures, donde la realidad de partida es ya tan diferente y diversa? ¿Cuáles son las respuestas que están encontrando a esta crisis?

Diferentes maneras de vivir el coronavirus y la frenada

De manera escalonada, la crisis económica provocada por el parón de la actividad comercial y productiva ha ido afectando al mismo ritmo que la sanitaria. Pero las realidades coyunturales previas en cada territorio han hecho que las consecuencias también sean distintas. Y desiguales.

Europa y Norteamérica, así como Australia y algunas regiones de Asia  disfrutan de mayor estabilidad económica y controlan hasta ahora los circuitos económicos. Per eso, ahora, viven una situación de privilegio dentro del desastre, dice marcos Eguiguren, el que hasta junio era director ejecutivo de la Global Alliance for Banking on Values, una red mundial de entidades bancarias “con valores éticos y sociales”. En muchos casos, las entidades han buscado maneras para aliviar las deudas y evitar que los proyectos financiados sufran o cierren, o activar las redes de solidaridad para captar donaciones.

“Desde aquí miramos la crisis de manera distinta, van a ser dos años malos. La clave es mirarlo desde las pequeñas entidades de microfinanzas que vien al día, que cuando hay un lockdown no pueden hacerle frente porque dejan de tener ingresos”, reflexiona Eguiguren a partir de la experiencia de los miembros de la red de países como India, Paraguay, El Salvador…

El Sur Global: informalidad y agricultura

Todas las fuentes consultadas coinciden en que las economías más afectadas son las de América Central, África y algunas zonas de Asia. Un factor determinante es el alto porcentaje de economía informal. Es decir, vendedores que viven al día, artesanos, puestos de comida… que cuando la actividad económica se para, cuando tienen que encerrarse en casa, dejan de generar ingresos y por lo tanto empiezan a generar deuda, o a no poder devolver la que tenían en marcha. Las entidades de microfinanzas que apoyan a estos proyectos económicos, por lo tanto, son las que han visto un efecto más directo. Así lo cuenta Milder Villegas, presidente de Inaise (Asociación Internacional de Inversores en la Economía Social) y director general de Filaction. “Esto ya pasaba antes, pero se podía atravesar, ahora será todavía más difícil”.

En la otra cara de la moneda, explica Villegas, están quienes vivían de la agricultura, de las tierras familiares (unas tres hectáreas de media por família). Dado que estas personas o colectivos -a menudo forman parte de cooperativas de campesinos que acumulan unos poco miles de hectáreas en total- controlan toda la cadena de producción, desde la semilla hasta la venta en el mercado, quizás son los que menos difícil lo han tenido, y hasta han salido ganando, porque las grandes empresas vendían menos o más caro, y ellos han podido dar salida a sus productos.

Aún así, la dificultad para obtener préstamos dada la situación, hace que estos pequeños agricultores no puedan tener crédito que les permita comprar semillas y fertilizantes, y pagar la preparación de la tierra. Así lo expone Hans Perk, Director regional de Oikocredit en África. Oikocredit es una entidad de microfinanzas de la cuál un tercio de los clientes finales de las instituciones de microfinanzas que financian son agricultores en áreas rurales. “Éstos pagan el préstamo de lo que ganan después de vender sus productos a los vecinos y en los mercados locales”, y tendran dificultades dados los movimientos en el mercado internacional que la crisis ha sacudido.

Por ejemplo, en América Latina “se prevé que los precios internacionales de los productos, básicos y energéticos disminuirán en 2020, lo que tendrá efectos negativos en los términos de intercambio” apuntan en este artículo Irune Lekaroz y Arola Farré, las fundadoras de Microfides (Fundación Microfinanzas y Desarrollo), fundación española que “facilita la financiación de proyectos de personas emprendedoras en países empobrecidos”. Y concretan en dos países en los que tienen actividad: “Ecuador se verá especialmente afectado por la bajada del precio del petróleo. También la evolución negativa de las remesas afectará con mayor intensidad a varios de los países más pobres. En el caso de Honduras, las remesas representaban en 2018 alrededor de un 20% del PIB.”

Diversas respuestas a las dificultades

Como la mayoría de proyectos financiados en el sur son “negocios del día a día”, señala Eguiguren, el no retorno de la deuda impactará radicalmente en como reaccionan y reaccionarán los bancos. También las políticas del país en cuestión afectan de manera determinante tanto a las entidades financieras como a las beneficiarias.

“Muchas de las instituciones de microfinanzas apoyadas por Oikocredit son relativamente pequeñas. Incluso antes del brote de Covid-19, les resultaba difícil obtener el capital necesario para otorgar préstamos a estos agricultores”, relata Hans Perk. En la crisis actual, en la que obtener nuevos fondos es aún más difícil, “los bancos centrales están desarrollando programas para apoyar al sector bancario formal, sin embargo, las instituciones de microfinanzas (IMF) pequeñas y no reguladas casi nunca califican para este apoyo“.

Oikocredit ha trabajado con este tipo de entidadesdurante varios años y continuará apoyándolas. Por ejemplo, ha proporcionado una inversión adicional de 400.000€ a un socio del norte de Malí que se utilizará para financiar a los pequeños productores de horticultura y cereales. El Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (BNDA), el principal financiador de la IMF, está reduciendo sus compromisos para este año, y si se quedaran sin fondos, los clientes finales (2.000 familias) no tendrán otras opciones de dónde acudir.

En Africa, según Marcos Eguiguren, la afectación es circunstancial porque ya había de base muchas otras problemáticas que atender además de este virus, aún así, los cambios en las dinámicas económicas internacionales han afectado. A nivel global, además, afirma que hay que buscar ante estas situaciones una “actuación de carácter más global”, para conseguir respuestas conjuntas y que no haya entidades que caigan en este camino.

Un momento para aprender unas de otras

Afirma Villegas que “la necesidad de la solidaridad entre organizaciones y entre naciones ya existía, pero ahora es todavía más grande”, no sólo en el norte, sino fortalecer las redes también entre entidades más lejanas y diversas, “porque somos globales”, condición que desde su punto de vista hace necesario el apoyo mútuo internacional. En INAISE han trabajado mucho en esta dirección. Hace poco celebraron su Asamblea General y de ese encuentro surgieron muchas voces que ponían de manifiesto la necesidad de “encontrarse más”, ya que en ese espacio, en medio de la vorágine, encontraron un lugar dónde “compartir dificultades y soluciones que fue muy útil para muchas” relata el presidente de la asociación establecida en Canadá.

“En nuestro caso lo hemos experimentado entre algunos de los principales financiadores internacionales que trabajan en el sector de las microfinanzas y la inclusión financiera”, confirman desde Microfides. “Se han elaborado y distribuido herramientas para afrontar la crisis, como guías para elaborar planes de contingencia y enfrentar mejor los desafíos financieros, sociales, institucionales“, además de “infinidad de reuniones online para llegar a acuerdos entre financiadores que nos permitan ayudar y acompañar a las IMF de forma coordinada y conjunta” explican.

En la GABV se han adelantado a esto y recién se empezaron a detectar las posibles dificultades y realizaron un dosier de buenas prácticas con las respuestas de algunos de sus miembros ante la crisis de la Covid-19.

Esto no ha hecho más que empezar”

Marcos Eguiguren expresa así la certeza, o más bien la incertidumbre de que el momento actual es el inicio de una crisis estructural de la que vamos a seguir viendo los efectos por un tiempo.

“Si la situación perdura -que va a perdurar- se va a volver más complejo aún en lugares donde la falta de ingresos es algo previo” añade Villegas. “Hay muchos procesos de intercooperación y transformadores que la crisis ha parado”, reconoce, pero a la vez opina que hay nuevos que están aflorando, o que deberían empezar a nacer, que tienen la raíz en la solidaridad.

“La pandemia es el detonante de la crisis, no la causa” Dolors Comas d’Argemir, antropóloga.

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