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Parte 13
finanzas éticas

Crowdfundings y campañas de solidaridad para que nadie quede atrás

El crowdfunding es una herramienta extendida socialmente. Ante la crisis actual, entidades de finanzas éticas y de la economía social la ponen al servicio ...

De Alba Crespo Rubio
Adam Niklewicz - Unsplash

El crowdfunding es una herramienta extendida socialmente. Ante la crisis actual, entidades de finanzas éticas y de la economía social la ponen al servicio de los proyectos más vulnerabilizados.

Campañas de recaudación, fondos comunes, cajas de resistencia… la economía cooperativa, alternativa, la que impulsa y sostiene proyectos sociales, de base, tranformadores, históricamente ha utilizado herramientas que dota estos proyectos de recursos colectivos para financiarse o en los que apoyarse cuando hay dificultades.

Sostener entre todas

El crowdfunding (o financiación colectiva) es uno de estos procesos, muy conocido y extendido a la práctica cotidiana, y la virtualización y las redes sociales han permitido que así sea. Goteo.org es una fundación radicada en Barcelona que lleva años activando desde ahí: es una plataforma web, como un escaparate de proyectos -que cumplen unos criterios ecològicos, sociales y democráticos- que sirve para que la ciudadanía aporte, a cambio de una recompensa propuesta por los mismos proyectos, una cantidad de dinero, hasta llegar a un objetivo de mínimos, en un plazo de tiempo limitado.

Algo que era y es útil en cierto tipo de iniciativas, como un pequeño empujón inicial, o como algo que permite llevar a cabo una idea concreta, el momento actual lo ha convertido en algo mucho más sencillo: algo necesario para no cerrar. Y es que la pandemia, el confinamiento, el parón económico en algunos -la mayoría- de sectores ha hecho que las organizaciones, microempresas, que han visto reducida su actividad y por tanto se ha puesto en riesgo su supervivencia.

Las entidades de finanzas éticas y la economía social se han puesto a pensar y activar campañas de tipo crowdfunding como vía para disponer de medios económicos inmediatos a aquellas iniciativas más afectadas. Esto se ha hecho, paralelamente a todas las medidas de flexibilización de créditos, moratorias o aplazamientos de retorno de capital, … que han aliviado en cierta medida toda esta presión sobre ellas.

Adaptar el crowdfunding

Así, el crowdfunding, el apoyo económico colectivo (y en la mayoría de casos anónimo), ha sido una de las respuestas ante esta nueva crisis económica que ha dejado al descubierto muchos proyectos. Y ha tomado muchas formas.

Un ejemplo fuera del territorio del estado es el que ha impulsado GfG (Genossenschaft für Gemeinwohl, Cooperativa para el Bien Común) en Austria. Es una plataforma que “se ocupa de asuntos monetarios y financieros para individuos y organizaciones alineados con el bien común”, y entre otras cosas, tienen una plataforma de crowdfunding, que ante la situación, en abril pusieron al servicio de sus miembros y clientes más vulnerabilizados, a través de la campaña “Ayuda de Emergencia Corona para Miembros”. Así lo explican: “utilizamos nuestra herramienta para recolectar donaciones de miembros y no miembros. Al mismo tiempo, invitamos a nuestros socios a enviar una solicitud de ayuda financiera entre 100 y 1.000 € en caso tener problemas debido a la crisis de la COVID-19”.

Cuando se hubieron recogido los nombres y proyectos, se debatió en la junta de la cooperativa (se hizo así para acelerar el proceso, promviendo la confianza en los integrantes de la junta, y se renunció a los honorarios habituales de esta tarea para garantizar que el 100% del dinero llegaba a las beneficiarias) y el 24 de abril, 18 miembros, todos los que habían presentado la solicitud, recibieron 12.200 € en total. Como se habían donado más de 20.000 € para entonces, comenzarons una segunda ronda en mayo (9 miembros, 8.470 € en total), una tercera ronda se lanzará en otoño de 2020.

La fundación Goteo hizo algo muy similar. Paralelamente a sus campañas habituales, creó el canal #CoronaZero, poniendo su plataforma de crowdfunding y crowdsourcing “a disposición de las iniciativas orientadas a hacer frente a la crisis provocada por el Covid-19”, a aquellos proyectos que querían impulsarse para ayudar o suavizar la situación ante la crisis. Y lo hizo a comisión del 0%, es decir, sin ningún beneficio para la entidad, para así poder destinar la totalidad de las aportaciones a los proyectos.

Ahora, con el canal ya cerrado, hacen valoración cuantitativa, con una recaudación total 249.416€ realizada por 2752 donantes únicos, gracias a los cuales se ha dado cobertura a 23 proyectos. Proyectos como fabricación de mascarillas, cajas de resistencia para trabajadores y trabajadoras de la hostelería o la huelga de alquileres, redes comunitarias y locales para adquirir bienes básicos, entre otros.

Otras propuestas

Además de las entidades que trabajan en este ámbito, hay muchas otras que a pesar de no tener plataformas de crowdfunding o mecanismos disponibles, se han mobilizado para realizar una tarea parecida.

Es el caso de la Fundación Finanzas Éticas, que está empezando una campaña de solidaridad a través de una cuenta para conseguir apoyar diferentes iniciativas de la economía social socias y clientes (antiguas o futuras) de Fiare Banca Etica, apelando al apoyo mútuo y la solidaridad. La idea es que “aquellas que han podido pasar por este momento sin verse muy afectadas a nivel económico”, porque no han visto reducidos sus ingresos ni han tenido que hacer frente a gastos extraordinarios, apoye a la reactivación y reconversión de proyectos de economía solidaria que si lo han sufrido.

Los proyectos que van a recibir esta aportación a fondo perdido, de momento 20, son autónomas, pequeñas empresas y micro-entidades de sectores productivos como la agroecología, la educación, la cultura, el turismo sostenible y la iniciativas de inclusión social, que ya se habían acogido a medidas para aliviar el retorno de su deuda, y con este impulso podrían salir adelante sin verse tan afectadas. Además, quienes hagan su aporte podrán covertir parte de ese ingreso en un vale de descuento en alguno de los servicios o productos que los proyectos beneficiarios ofrecen.

Este modelo es el que ha usado previament la cooperativa financiera Coop57, presente en diferentes territorios del estado español, con su campaña Gazpacho Gitano, enfocada a conseguir 35.000 euros “para apoyar la construcción de una cocina industrial comunitaria para la asociación gitana Vencedores del Polígono Sur de Sevilla”. El proceso de recolección acababa el 20 de julio, y a esa fecha habían conseguido la cifra con creces, proveniente de 422 donaciones.

Con este proyecto, la comunidad beneficiaria, lejos de recibir ayudas económicas que solucionen solamente la situación de emergencia, esta asociación podrá seguir con su trabajo de construcción colectiva que garantiza el aceso a una alimentación “digna y saludable” y avanzar en la creación de un cátering para dar servicios en diferentes espacios del entorno que les dotará de autonomía económica. Han apostado salir de la crisis actual creciendo en autogestión.

Denominador común: solidaridad y apoyo mútuo

Estas iniciativas han demostrado que a pesar que la situación de crisis es generalizada, en momentos como estos, las redes -ya sean comunitarias, cooperativas, o creadas a raíz de una dificultad- se hacen fuertes y en el ámbito de las finanzas éticas y la economía social se refleja claramente con la rapidez en plantear una respuesta y el éxito de estas campañas de recaudación para apoyar a las que han quedado más expuestas.

Por un lado porque, des de las economías transformadoras (con las diferencias y diversidades según la realidad territorial), se concibe el dinero como un medio para poder impulsar i mantener activos los proyectos y las personas que hay detrás. Como explican en GfG, “el dinero debe servir a las personas y pasar de ser un fin en sí mismo a ser un medio”. Y así también lo han visto las entidades y personas que han apoyado económicamente.

Por el otro, porque uno de los valores de fondo de la economía social y las finanzas éticas es la solidardad y el apoyo mútuo, y para seguir construyendo alternativas al sistema. Poner en marcha este tipo de acciones colectivas ahora, aunque sea en la distancia, “Frente a la situación actual de COVID-19 y la crisis económica inducida por ella, vemos la oportunidad de imponer un cambio sistémico”, pronostican en GfG, ya que “la gente ahora sabe que muchas cosas pueden cambiar en un período de tiempo muy corto”.

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